El 23 de septiembre de 2025, el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, adoptó una resolución y dictó sentencia respecto a los resultados encontrados por la misión de observación realizada del 7 al 11 de abril de 2025 a los tramos 5, 6 y 7 del Tren Maya, para dar cumplimiento al acuerdo de una sesión local del Tribunal que tuvo lugar en Valladolid, Yucatán en marzo del 2023.
El Resolución de la Asamblea de Jueces del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza resalta los impactos del Tren Maya y de las mega-granjas porcícolas sobre los Derechos de la Naturaleza y de los pueblos indígenas y comunidades locales en Yucatán.
Dicho Tribunal está integrado por líderes comunitarios mayas, movimientos de defensa de la tierra, académicos e investigadores que aportaron suficientes pruebas que constituyen un auténtico etnocidio y un ecocidio. Los jueces y juezas del Tribunal emitieron una sentencia en el cual se destacan las principales violaciones de los derechos de la naturaleza, del medio ambiente, de los derechos de los pueblos indígenas y derechos bioculturales y que también comprobaron personalmente el clima de intimidación en contra de las comunidades locales y sus defensores y defensoras.
Este Tribunal reitera en la sentencia final que “Reconoce de modo irrefutable la violación a los derechos de la Naturaleza y los derechos bioculturales de los Pueblos Mayas peninsulares, que ancestralmente han sido y continúan siendo, protectores y guardianes de su territorio, de sus cenotes, cuevas y costas; sus selvas, su biodiversidad y sus cultivos tradicionales y los seres no humanos que habitan sus ecosistemas, todo lo cual configura crímenes de ecocidio y etnocidio. El Tribunal responsabiliza al Estado Mexicano por la violación de estos derechos fundamentales de la Naturaleza y de los Pueblos Mayas peninsulares.”
Dicho Tribunal condenó a las autoridades de los Estados Unidos Mexicanos a la suspensión inmediata del megaproyecto Tren Maya, a la desmilitarización de los territorios indígenas y al cese del despojo de las tierras ejidales y en general del territorio, así como el cese de la persecución, amenazas, hostigamiento e intimidación a las personas defensoras de la naturaleza. Finalmente, declaró a los cenotes como sujetos de derechos por constituir la fuente hídrica más importante para la supervivencia de los pueblos, las comunidades y las especies de animales y plantas de la región. También ordenó medidas de reparación integral y la realización de una auditoría independiente, inter y transdisciplinaria e intercultural con la participación de las comunidades afectadas. Y estableció la obligación de reparar y restaurar integralmente todos los ecosistemas afectados.
Estiman que para 2050 (por la construcción del Tren Maya) habrá un incremento del 64% de zonas agrícolas, un 37% de zonas pecuarias y un 24% de zonas urbanas y una reducción del 20% de los ecosistemas naturales, respecto al escenario previo.
*Carlos Alvarez Flores, Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.
Experto en Gestión de Residuos y Cambio Climático
www.carlosalvarezflores.com y “X” @calvarezflores