Hay prioridades en la vida y en la política, pero igualmente hay de distractores a distractores, sólo hay que ver la remodelación de la Casa Blanca, hasta se construirá un salón de baile.
Hace unos días la vocera del gobierno, Karoline Leavitt, dio a conocer que en septiembre comenzará la construcción de un nuevo salón de baile de más de 8.300 metros cuadrados y que será usado para cenas de Estado y eventos oficiales.
No más carpitas, no más montajes que den tan mala impresión en la casa presidencial.
Leavitt fue muy clara en las prioridades de su jefe…”la Casa Blanca es uno de los edificios más hermosos e históricos del mundo, pero actualmente no puede albergar grandes eventos oficiales sin instalar una carpa enorme y poco estética, a unos 100 metros de la entrada principal, eso no puede ser”.
Y aquí parte de la argumentación…” este proyecto es como “una ampliación exquisita y necesaria” que aportará un espacio cuidadosamente diseñado con una estética que busca realzar el carácter simbólico del edificio presidencial”.
La economía estadounidense no ha logrado tomar un rumbo claro, ha enfrentado constantes altibajos y amenazas de crisis, sin embargo, el producto interior bruto (PIB) real aumentó a una tasa anual del 3,0 % en el segundo trimestre de 2025 (abril, mayo y junio) según la estimación anticipada publicada por la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos.
Las prioridades presidenciales parecen ser diferente a las de los ciudadanos, eso está más que claro.
Según ha trascendido, el fastuoso salón de baile de la Casa Blanca tendrá capacidad para 650 personas sentadas, un aumento significativo frente a las 200 que caben actualmente en el Salón Este. Según Leavitt, esta expansión ofrecerá un entorno más digno y funcional para recibir a líderes mundiales y delegaciones extranjeras.
Las instalaciones de la sede donde radica el poder ejecutivo de los Estados Unidos, parece ser muy importante para su inquilino.
Este salón de baile y centro de reuniones se construirá en el lugar que actualmente ocupa el ala este de la Casa Blanca, ubicada entre la residencia ejecutiva y la sede del Departamento del Tesoro.
Este sector construido por primera vez en 1902 y ampliado con un segundo piso cuatro décadas después, alberga oficinas como las de la primera dama, Melania Trump y su equipo, la oficina militar de la Casa Blanca, la oficina de visitantes y otras funciones de apoyo. Karoline Leavitt informó que esas oficinas serán reubicadas temporalmente durante las obras.
Las prioridades estéticas del presidente son tema de conversación como si los acontecimientos; económicos, políticos e internacionales no tuvieran mayor trascendencia, una verdadera cortina de humo acaba de lanzar Trump.
Así el día en los Estados Unidos.
@ncar7