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Es urgente llevar a cabo la chatarrización de los microbuses en la Capital del País. Ese medio de transporte del que habló la jefa de Gobierno, Clara Brugada, durante su informe de 100 días y en donde se volvió a comprometer que sustituiría en su totalidad.
“Le diremos adiós a los microbuses que no nos ayudan para una buena movilidad” , dijo específicamente la Jefa de Gobierno.
La Jefa de Gobierno Pero, no es la primera que promete eso. En marzo de 2023, la actual presidenta Claudia Sheinbaum, se congratuló en comprometerse que a más tardar en 2024, todos los microbuses quedarían chatarrizados y sustituidos por un transporte seguro en la Capital.
Dijo textualmente:
“Tenemos todo para sustituir TODOS los microbuses de la Ciudad de México, entre 2023 y 2024”.
Estamos en febrero de 2025, ahora ya es presidenta, ya hasta hizo también su gran evento de sus primeros 100 días de gobierno, pero… ¿saben qué? En las calles aún siguen más de 2 mil microbuses circulando en pésimas condiciones y poniendo en riesgo la vida de cientos de miles de capitalinos todos los días.
En ese marzo prometedor de 2023, la presidenta anunció que para concretar su compromiso, se destinarían mil 800 millones de pesos.
Pues el dinero se acabó, lo que no se acabaron fueron los microbuses.
Los microbuses, conocidos coloquialmente como "peseros", son vehículos que en muchos casos superan los 25 años de antigüedad; es decir, no garantizan un transporte ni seguro, ni eficiente, ni sustentable.
Su continua operación contraviene lo estipulado en la Ley de Movilidad de la Ciudad de México, que en su artículo 10 que establece que se debe promover la modernización del parque vehicular destinado al servicio público, impulsando el uso de tecnologías menos contaminantes y la renovación periódica de las unidades.
La Ley de Movilidad también señala que los vehículos destinados al servicio público de transporte de pasajeros deben cumplir con medidas de seguridad específicas,incluyendo condiciones físicas y mecánicas óptimas.
Por donde lo quieran ver, aún si lo miden por cada 100 mil habitantes, los microbuses no cumplen con dichas características pues presentan deficiencias mecánicas y falta de mantenimiento, lo cual pone en una situación de riesgo tanto a los pasajeros como a peatones y otros conductores.
Por lo expresado anteriormente, es que se considera que la permanencia de microbuses obsoletos en la Ciudad de México representa un problema que requiere atención inmediata. Las implicaciones en términos de seguridad, medio ambiente, salud y confianza ciudadana son demasiado significativas como para ser ignoradas.
La falta de avances tangibles en la renovación del parque vehicular de transporte público puede ser percibida como una falta de compromiso y seriedad por parte de las autoridades, debilitando la legitimidad institucional.
Es por eso que urge que la Jefatura de Gobierno, junto con la Secretaría de Movilidad, tomen medidas efectivas, basadas en el marco legal vigente, para concluir el proceso de chatarrización de microbuses a más tardar el 31 de diciembre de este año.