Sólo Ricardo Anaya puede parar la guerra de Medio Oriente. Afortunadamente tiene una gran experiencia en viajes al vecino país del norte, donde vivió y luego viajó varias veces para denunciar la dictadura que, según su visión, existe en México.
Las muertes que se hubieran evitado si por lo menos hubieran escuchado al senador panista decir que el petróleo está de salida, que las generaciones futuras serán dependientes de la energía eléctrica.
Esta fue su arenga para descalificar a Andrés Manuel López Obrador y el pretexto para abaratar Pemex para que tuvieran un precio más barato las empresas extranjeras a la hora de adquirirla.
El propio senador tierne camionetas que caminan con gasolina.
La ingenuidad rebasa a la gran mayoría de los panistas producto del cerrado círculo político en el que sobreviven.
La ingenuidad panista ahora se manifiesta ante una anunciada transformación que carece de trascendencia, lo mismo pasó cuando pronosticaron su refundación, con bombo y platillo, y sólo cambiaron, un poco, el logotipo.
Esta vez dicen abrir candidaturas a la sociedad, lo que quiere decir que por nada del mundo el PAN va al pueblo, el pueblo tiene que acudir al PAN para ver si le regalan una candidatura, como si se tratara de una dádiva. El clasismo y la discriminación envuelve cualquier disposición de la cúpula panista y la reduce cada vez más ante le resto de los partidos.
La forma de adaptrse a ala aplicación es propia de una clase social, su método para ser candidato, simpatizante o militantes exige un nivel socioeconómico específico. Sólo falta que exijan condiciones físicas para ser aceptados desde la aplicación.
Todo México sabe que el punto más débil de esta organización social es el reducido número de militantes, con el crecimiento del padrón a casi un 10 por ciento, (98´459, 420 mexicanos empadronados) y, prácticamente sin afiliaciones nuevas, el PAN puede perder su registro en todo el país, porque nadie quiere ser militante, menos deseará convertirse en candidato.
La vacuidad del pensamiento panista ha dejado de ser actual, repite lo mismo que hace 80 años, e intenta irrumpir en la modernidad, lo cual le impide no sólo crecer sino actualizarse.
Los panistas tendrán una desagradable sorpresa en 2027, su oferta política no existe, sus declaraciones se centran en la crítica sistemática a las acciones del gobierno y su propuesta es sencilla: volver al pasado.
Anunciar un cambio con el que quieren hacer un parteaguas, habla de la falta de ideas, y sólo evidencia carencia de pensamiento político, lo que agotó el arsenal de temas en los que pudieron, seducir a los conservadores y los inconformes, que es lo mismo pero no es igual.
Al PAN evidentemente se le agotaron las ideas, carece de cuadros, muestra que tiene más pasado que futuro.