En México, 15 de cada 100 quejas presentadas ante la Comisión Nacional de Arbitraje Médico son relacionadas con el abuso en contra de mujeres embarazadas. En el mundo, la violencia obstétrica es una grave violación de los derechos humanos.
Las etapas del embarazo, parto y puerperio, forman parte de un proceso fisiológico de las mujeres que requiere de una mayor atención, cuidados y protección para salvaguardar su vida y la de sus hijos e hijas.
La violencia obstétrica, es una realidad que por muchos años había sido invisibilizada e incluso normalizada por la sociedad, los derechos reproductivos de las mujeres se han violentado por décadas.
De acuerdo a las Naciones Unidas, en repetidas ocasiones el personal de salud ha incurrido en prácticas y omisiones que tienen como resultado el menoscabo de los derechos humanos de las mujeres, incluidos el derecho a la igualdad, a la no discriminación, a la información y libre consentimiento, a una vida libre de violencia, a la integridad, vida, y salud
Por ello, la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió la recomendación general número 31/2017, sobre la violencia obstétrica en el sistema nacional de salud, sin soslayar que la Suprema Corte, en el “Protocolo de actuación para quienes imparten justicia en asuntos que involucren hechos constitutivos de tortura” consideró a la violencia obstétrica como una conducta constitutiva de malos tratos.
Vivimos momentos decisivos para trasformar a México en un país incluyente, donde el centro de las políticas públicas seamos las mujeres.
Ser mujer, no debe significar vivir con miedo a las múltiples violencias como lo es, la violencia obstétrica. Esta legislatura, la legislatura de la paridad, la inclusión y la diversidad, trabaja para erradicar todas las formas de violencia en contra de las mujeres.
Las mujeres embarazadas deben tener un pacto humanizado, que les brinde la atención adecuada, el respeto a sus creencias, sentimientos y a su dignidad.
Por lo anterior, en la sesión ordinaria del pasado martes vote a favor del dictamen de la comisión de salud, en el que se reformaron y adicionaron diversos artículos de la Ley General de Salud y de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia; en materia de violencia obstétrica
Mi voto fue, a favor de erradicar cesáreas innecesarias, a favor de poner fin al raspado de útero sin anestesia y los múltiples maltratos de los que somos objeto las mujeres durante el embarazo y el parto, porque las mujeres merecemos una vida libre de violencia.
Seguiré legislando con perspectiva de género, hasta que la dignidad se haga costumbre.
María Rosete
#porlosqueamamos