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Columnas
Hace unos días, sabemos, el Tribunal Electoral de la Ciudad de México, a través de una decisión colegiada, tomó la determinación de ordenar abrir los paquetes y, con ello, contar voto por voto en la elección de la alcaldía Cuauhtémoc. Eso, al final de cuentas, es el resultado de la resistencia y el reclamo legítimo que ha solicitado Catalina Monreal, quien fuera candidata de Morena en uno de los puntos más estratégicos del corazón de la patria. En ese sentido, hay argumentos y elementos de sobra para que el recurso trascendiera a fin de legalizar y, con ello, limpiar un ejercicio que, de pies a cabeza, estuvo plagado de irregularidades que influyeron en el resultado final.
Se expuso, por ejemplo, la guerra sucia que orquestó el PRIAN, específicamente con las maquinaciones desde las redes sociales, lo mismo que con la compra de votos. De igual forma, se puso en marcha una manipulación de información que escaló con el supuesto acontecimiento que padeció la abanderada del Frente Amplio por México. Las propias autoridades de la Ciudad de México, de hecho, concluyeron que se trató de un montaje. Todo ello, desde luego, son elementos que influyen en la toma de decisiones. En pocas palabras, no fue un ejercicio limpio el que se vivió el pasado dos de junio. Ante esas irregularidades y desaseo, Caty Monreal, con todos los argumentos en la mano, hizo bien en meter un recurso para democratizar el escrutinio público.
La decisión, entonces, abarca la apertura de paquetes y el conteo de cada uno de los votos. De entrada, hay que reconocerle la valentía que ha tenido Caty Monreal para encarar todo este proceso. Es verdad, la situación no ha sido nada sencilla, pues Catalina, en medio de este clima, ha sido víctima de la hostilidad a través de las redes sociales. Aun así, nada de ello ha detenido la marcha por la legalidad de la alcaldía Cuauhtémoc. Siendo así, todo apunta a que puede existir un cambio al paradigma electoral. Me refiero a que, con el conteo, la diferencia que arroje el porcentaje numérico— en algunas secciones— puede dar un giro total.
No me extrañaría esa situación ni mucho menos un escenario de esa naturaleza, siendo que, con esta decisión, Caty Monreal puede ganar la elección. Por eso la negativa de la candidata del PRIAN y, por supuesto, la andanada que han puesto en marcha los grupos radicales del Frente Amplio por México De hecho, hay componentes que, de forma clara,apuntan a un fraude electoral. Como resultado de todo ello, es evidente, todos los elementos influyeron en la votación del pasado dos de junio. Por ese motivo, desde luego, se trata de una lucha legítima de quien fuese abanderada de la coalición Seguimos Haciendo Historia.
El mérito, desde luego, hay que dárselo a Catalina Monreal. Ella, en efecto, supo construir aliados al interior de Morena. Aunque mucho se ha especulado, Caty tiene el respaldo incondicional de la dirigencia de la Ciudad de México. Y, por si eso fuese poco, la propia presidente electa, en conferencia de prensa, ha dicho que apoya la propuesta de contar voto por voto. De igual forma, la misma población se ha mostrado muy comprometida en las asambleas de información que se han realizado en las inmediaciones de la alcaldía Cuauhtémoc. Siendo así, hablamos de una identidad por las causas justas, especialmente por el clima poselectoral.
Con esa premisa, claro está, lo más importante es que hay elementos para ir anticipando que— el triunfo de Morena en la Cuauhtémoc — es una realidad tangible que podrá concretarse en unos días. En todo caso, hay certidumbre que eso pase, máxime por el cúmulo de irregularidades que sucedieron. Por tal razón, no es fácil cargar con el peso de impugnar una elección, especialmente cuando existen pruebas contundentes. Aun así, hay que aplaudirle la lucha por la democratización de la elección que emprendió Caty Monreal. Ella, con este recurso avalado por el Tribunal, puede convertirse en la próxima alcaldesa de Cuauhtémoc una vez que conozcamos el conteo voto por voto y casilla por casilla.