El show de Donald Trump no defraudó, hubo de todo; suspenso, conatos de violencia y caos. Fiel a su estilo, este polémico hombre aprovechó su presencia en la corte neoyorkina donde fue acusado de 34 cargos, para “capitalizar” este tiste y penoso incidente.
Tan preparados estaban en su equipo de campaña con miras a la carrera presidencial del próximo año que tan pronto se declaró no culpable de los delitos que se le acusan, comenzó la venta de playeras con esa misa frase “no culpable” por el módico precio de 47 dólares dentro de la recaudación de fondos.
Hasta que ingresó al edificio de la corte de la gran manzana es que, Donald Trump parece que entendió que estaba frente a una situación extraordinaria fuera de su control.
El rostro, pero, sobre todo, la imagen que mostró Trump al ingresar al piso 15 de la corte lo decía todo, serio, muy serio y sin duda preocupado.
Los abogados del acusado lograron que el juez, Juan Manuel Merchant, (un inmigrante de los que tanto renegó Trump) le permitiera no ser esposado también concedió que no se permitiera el libre acceso a la sala y se concedió la libertad condicionada.
Los medios de comunicación no sólo estadounidenses sino de gran parte del mundo, reportaron minuto a minuto las casi 3 horas desde que salió el expresidente de la Torre Trump, donde pasó la noche, hasta el aeropuerto La Guardia, donde estuvo siempre bajo la vigilancia y cuidado del Servicio Secreto y de la policía local.
Las 34 acusaciones en su contra seguramente no llevarán a Trump a la cárcel, pero tampoco podrá desprenderse de la sombra que lo perseguirá el resto de su vida, con la voz del juez, responsabilizándolo de haber roto la ley en 34 ocasiones.
Será hasta dentro de 6 meses o más para que inicie el juicio en contra del que fuera uno de los presidentes más controvertido de los Estados Unidos, pero incluso, ni la situación penal que vive sería un impedimento para que el partido republicano lo designara candidato presidencial. Así es la ley, no hay más.
Claro hay que estar atentos al actuar de los demócratas, que bien, podrían hacer uso de la enmienda 14 de la Constitución, donde un hombre acusado de insurrección política estaría impedido a participar en cualquier elección para un puesto de elección.
Habrá que estar pendientes de ver cuáles son los resultados del show mediático de Trump, no sólo en el campo de la política sino en el de la justicia misma y en la sociedad estadounidense. Esta historia está en desarrollo y sus resultados aún nos pueden sorprender.
Trump, siempre Trump, no importa a qué costo.
@arnc7