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Columnas
Lo que no entienden. No han entendido los gobiernos es que las Normas, la tramitología y sobreregulación suben aún más el precio de la vivienda.
Construir vivienda económica se hace cada vez más difícil. Así, no se puede responder con oferta de vivienda para la mayoría de los mexicanos con bajos ingresos.
Desde hace 12 años a la fecha se viene reduciendo la construcción de vivienda social, económica, básica de valor por debajo de los 500 mil pesos.
Antes se construía vivienda de 350 mil pesos conocida como social; hoy ya se busca a quiénes construyen la de menos de 500 mil pesos y en Ciudades como la de México a quienes la hagan por menos de 1 millón de pesos.
Obviamente la vivienda que requiere una inmensa cantidad de mexicanos es más barata; justo para los trabajadores que ganan menos de 10 mil pesos al mes, pero ¡no hay!
Y lo que los gobiernos no han comprendido es que el pretender regular excesivamente a la vivienda la está encareciendo cada vez más.
Así, lejos de los propósitos retóricos y propuestas oficiales, no pueden cumplir con lo que ofrecen. No pueden impulsar la edificación de vivienda accesible para los mexicanos con menores ingresos, ¡no generan acceso a un hogar para millones!.
Sexenios pasan y no cumplen con ese derecho humano y que está en la Constitución. Hasta INEGI clasifica diferente al mexicano con casa o sin ella.
El déficit sigue y aumenta. Lo cierto es que la población sigue construyendo su propia casa “a como Dios le dio a entender”; algunos lo hacen mejor que otros, pero hay quienes siguen haciéndola sin reglas, sin consultar mapa de riesgos, sin cerciorarse de hacer una vivienda segura.
Mientras tanto, para los profesionales que construyen, a las empresas responsables se les imponen normas que cada vez les hacen más caro construir y restringen la posibilidad de hacer vivienda barata.
Hoy ya viene en camino una nueva NOM en la Ciudad de México que lejos de favorecer es seguro que impedirá gravemente su construcción…
Moraleja: México requiere de gobiernos que pongan a expertos y no “amigos” que supervisen a la industria para entender cómo regularla y no imponer normas sin ton ni son que la dañan y perjudican a los mexicanos.
POR CIERTO
Llama la atención la percepción de las autoridades de que “la plusvalía” es un pecado.
No. Es un valor importante para el patrimonio de los mexicanos.
Lo que sí es pecado es impedir la construcción de vivienda económica.
Por otra parte, la autoconstrucción “asistida” -como le llamaron al proceso en esta administración que concluye en el 2024-, no resultó eficiente para abatir el déficit y las necesidades de la población.
El pueblo mexicano es constructor y seguirá haciéndolo; la autoconstrucción ya representa el 60% de las viviendas actuales en el país, entonces…
¿Cómo lograr asesorar a todos los mexicanos que tienen como única opción hacer su propio hogar? ¿cómo un gobierno puede ayudar a regular esa que misión imposible?
PREGUNTA
Opina:
¿Puedes construir vivienda económica en algún lugar de México?
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