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Columnas
*Este sábado se llevará a cabo una reunión crucial para los próximos meses en el mundo
Mientras en México nos aprestamos este fin de semana a elegir a quien sustituirá al actual mandatario, y todo indica que por primera vez en la historia será una mujer, el mundo sigue girando.
Un día antes de la elección en nuestro país hay una cita en el mundo petrolero, al que no le interesa demasiado lo que suceda en otras latitudes; de hecho, lo que sucede ahí impacta al planeta entero.
La OPEP está muy cerca del momento que puede marcar por completo tanto su historia como al mercado petrolero de todo el mundo: el final de los recortes. El grupo petrolero se acerca a una reunión clave este sábado 1 de junio.
En dicha reunión tendrá que decidir si ampliar o no los límites a la producción o, por el contrario, empezar a reducirlos poco a poco. En principio la gran mayoría de instituciones y analistas dan por hecho que, con un petróleo en retroceso y el contexto actual de mercado, el cártel tomará la determinación de mantener sus restricciones, a riesgo de provocar un gran desplome de los precios.
Sin embargo, tanto las fisuras dentro del cártel como numerosos factores pueden generar el contexto perfecto para que el encuentro siente las bases de la reducción en los límites de la producción, y la decisión pueda llegar en meses posteriores.
La OPEP se enfrenta a una decisión realmente difícil ya que por un lado la firma señala una débil demanda y una expansión de la producción fuera del cartel como argumentos para sostener su producción.
Pero, ya llevan mucho tiempo limitando su capacidad y los principales actores empiezan a acumular razones para utilizar todo su músculo petrolero. El propio FMI espera que sea en la reunión inmediatamente posterior, la de julio, cuando comience a incrementar la oferta en el mercado.
Las tensiones vienen de la gran capacidad ociosa del grupo, es decir, una potente infraestructura dormida, que podría generar un importante impulso económico solo teniendo en cuenta que Arabia Saudí, el líder del grupo, puede poner en el mercado un 20% más de barriles diarios de la noche a la mañana.
Además, se le suma la tensión que está generando el hecho de que, precisamente, los otros grandes actores de la OPEP están ampliando su capacidad para, tan pronto como sea posible, poder inyectar crudo a pleno pulmón en el mercado mundial.
Por ejemplo, Emiratos Árabes Unidos el segundo mayor productor del grupo (4 millones de barriles diarios) anunció que su capacidad de producción incrementaría más de lo previsto y sería capaz de inyectar 4,85 millones de barriles diarios frente a los 4,2 millones.
Es decir, teniendo en cuenta que han reducido su producción a los 2,9 millones, el pequeño país está siendo el que mayor esfuerzo está haciendo para sostener los precios (teniendo en cuenta su tamaño). El país arábigo ha renunciado a poner en el mercado 1,7 millones de barriles, es decir, un 40%. Además Emiratos quiere, no solo volver a poner a la venta toda esta capacidad, sino incrementarla hasta los 5 millones de barriles diarios para 2027. Por lo tanto, seguir limitando su industria petrolera podría ser un lastre.
Desde Riad anticipan que los recortes marcarán por completo su desarrollo económico este 2024. Aunque su PIB logró un crecimiento intertrimestral del 1.3%, en términos anuales el golpe petrolero es evidente en una economía enormemente dependiente del petróleo. Respecto al año pasado la economía del Reino se ha contraído 4.3% el último trimestre de 2023 y 1.8% el primero de 2024.
Los recortes de producción llevados a cabo por la OPEP+ se han visto compensados hasta ahora en gran medida por el incremento de la producción en otros países, como Estados Unidos, con niveles de producción en máximos históricos. Pero, el mercado todavía tiene mucho qué pensar, y qué decir. La OPEP puede parar de cabeza a la economía del planeta en cualquier momento.