Resulta sintomático que los partidos de derecha de Europa y América adoptan la falta de medicamentos como consigna para echar agua a su molino. Si es verdad, deben tomar conciencia que los pacientes no son de izquierda ni de derecha, son enfermos que requieren medicamentos y es responsabilidad de la oposición de izquierda o derecha, contribuir para conseguirlos.
Por lo regular los problemas de abasto de medicina nada tienen que ver con las administraciones públicas sino con la cadena de distribución viciada y los monopolios, donde los intermediarios colocan obstáculos para presionar altas comisiones, derechos imaginarios, moches, etc.
La oposición en México está conformada por partidos y comunicadores con una pasividad sorprendente. Críticos sedentarios de una administración cuya dinámica desconocen. Hay estados como Veracruz donde califican de inactividad al gobierno, cuando se trabaja más que nunca en el sector, sobre todo con antecedentes de una indolencia que rayaba en el delito, ahora la salud tiene prioridades.
Las innovaciones de la gobernadora como el hecho de que camionetas surtan de medicinas hasta el rincón más apartado, ha sido retomado por la presidenta de la república para realizar esa misma tarea a nivel nacional.
Desde luego la oposición veracruzana, arraigada por su odio contra la gobernadora, la 4T, Morena, a la Presidenta y a todo lo que no les convenga particularmente tendrá críticas, pero sobre todo en esta entidad, las críticas son tantas y la guerra sucia inmortal, tan intensa que cada quien cree lo que quiere, sin necesidad de sabotajes de la oposición o alarde de transformación de parte del gobierno.
En todo el mundo los laboratorios farmacéuticos representan un problema de suministro, de ahí su artificial escasez, provocada precisamente por los monopolios en laboratorios e intermediarios. Antes de 2018, los grandes chantajistas de la salud fueron funcionarios como José Narro Robles, Madrazo Pintado, Miguel Ángel Osorio Chong, Emilio Gamboa Patrón, entre otros priistas.
Ahora, los esfuerzos deben redoblarse para superar las acciones de los corruptos y darle un rostro humano a la salud. La idea de la gobernadora de Veracruz de las “camionetitas”, que causaron cuestionamientos de opositores, de sus enemigos obsesivos, sin tener conciencia que salvarán vidas y aliviarán enfermedades, serán las que compensen las carencias y escasez de medicamentos, que provocaron los regímenes anteriores, en una lucha que no debe desperdiciar ningún esfuerzo.
En el periodo neoliberal, “las compras de medicinas del sector público fueron determinadas por los intereses de los proveedores, no por la conveniencia de la salud de la población”, sostuvo el exsecretario de Salud, Jorge Alcocer.
Entre 2013 y 2018 el sector salud adquirió medicamentos por 305 mil millones de pesos, caros y de baja calidad, en perjuicio de la población de menores ingresos y en beneficio de los intermediarios que tomaron por asalto el sector.