La derecha busca en el bote de basura a sus líderes ante la inexistencia de cuadros. Camino a presidio hay un puente que los opositores le llaman persecución política y de ahí los adoptan con si fueran propios.
La delincuencia de los políticos que ahora están en la opción son el insumo de sus candidaturas y niegan, desde el momento mismo de la adopción todo vínculo con la delincuencia. Así, personajes como Cabeza de Vaca, Salinas Pliego, Rosario Robles, Ricardo Anaya, María Amparo Casar, Alessandra Rojo de la Vega, Alito Moreno, Rubén Moreira, Jorge Romero, pasaron por un baño de pureza que implica la adopción del PRIAN e intenta convertirlos en seres impolutos, sin más pasado que la inocencia de un niño.
La memoria de los mexicanos está viva, recuerda y cobra conciencia al mismo tiempo, porque el descaro muestra hasta la obviedad, las intenciones de los maleantes a la hora de ejercer la política.
Por otra parte, la falta de militantes sin antecedentes penales y con el expediente limpio son cada vez menos, a grado tal que el PRI intenta colocar al publicista que no terminó ni la prepa, Carlos Alazraki, como candidato.
Muestra de la miseria en el interior de sus partidos, la oposición deja ver la calidad de personajes con los que cuenta para tratar de ganar las elecciones a un partido con una fuerza social nunca antes vista en la historia de México.
Morena llegó recientemente a los 10 millones de militantes y siguen sumándose. La cantidad de precandidatos sobran en cada cargo de elección popular de los 20,708 que existen en la política mexicana. Lo cual representa una ofensa a las elecciones, a la democracia y a la política que personajes circenses como Alazraki, intente, por el partido que fuere, concursar.
El ridículo de la comedia involuntaria pudieron apreciarla con su candidata a la Presidencia de la República, del PRIAN. Cuya selección, personaje y campaña fue una burla para todos los mexicanos.
La lista de delincuentes en la oposición es muy larga, sobre todo aquellos que tuvieron un cargo público antes de 2018, empezando por lo menos con los seis últimos presidentes que gastan y gastan dinero sin trabajar ni explicar el origen del dinero con el que viven.
La oposición nunca preparó cuadros porque estaban destinados a quienes más urgencia tenía de poseer fuero que los librara de la cárcel. Esto se hizo costumbre y la preparación de líderes y candidatos se quedó en el olvido.
Preparar cuadros en el PRI, en el PAN y MC atentaba contra la impunidad de quienes encontraban en los cargos de elección popular la única manera de salvarse de la cárcel, de ahí su necesidad por competir sin consenso interno del partido y pelear, a muerte, las plurinominales.