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Columnas
Anteriormente defensora del INE a ultranza, ahora, desesperación de por medio, violenta al propio Instituto con delitos que deberían dejar a la señora X en la cárcel y a los tres partidos que la impulsan, sin registro, además de una multa.
Como no sube de los 15 puntos porcentuales en la intención del voto, ahora la derecha es capaz de todo, incluso caer en las contradicciones que no sólo los muestran sin definición política sino que los encaminan a la cárcel. Es la peor candidata del PRI, PAN y hasta del PRD, en su historia.
La osadía de la candidata de la oposición podría ser muy dolorosa para toda su banda de delincuentes, que tiene como equipo, al colocar el logo del INE a sus propuestas personales de campaña sin autorización, como parte de una petición al instituto, pero desde el momento en que las hizo públicas se perpetra un delito electoral grave.
Por si fuera poco, su hija, visita el tramo cinco del Tren Maya, asegurando que se daña el ambiente y su hijo convoca a la sociedad a que tomemos a la señora X como la madre de todos los mexicanos, otra vez haciendo una semejanza a la Virgen de Guadalupe. En ambos casos sus hijos estaban frente a las cámaras de los medios. La mujer x había apostado que si metía a sus hijos en política regalaba la casa que nunca debió obtener y menos habitar, ahora no sólo queda sin cumplir su apuesta sino que considera, como todo sicópata, que no ha cometido ninguna falta.
La agresividad que caracteriza a Max Cortázar se ve reflejada en las actuaciones sin mediar criterio propio, de la candidata. La ignorancia del publicitas, quien ni siquiera terminó la secundaria podrían llevar a la cárcel a más de una persona del equipo de la señora X, incluyéndola a ella.
Otro de los nuevos enemigos a vencer de la candidata son las encuestas en las que ahora suplica no hacer caso. Intentó convencer con dos casas encuestadoras que le favorecen porque dependen económicamente de ella: Massive Caller y México elige, el propietario de ésta última forma parte de su equipo de campaña.
Su argumento se basa en que la mayoría de las encuestas “se equivocaron” en los resultados electorales del Estado de México y esas fueron las más cercanas. Más les valdría no tocar el tema porque si bien el resto de las encuestas anunciaban una diferencia de más de 20 puntos, y fallaron, no se debió a errores técnicos sino a la compra de votos sistemática del PRI y del PAN, durante la jornada electoral.
El INE es blandengue cuando se trata de castigar a la derecha, pero no castigar por esta falta puede costarle su credibilidad y su sustitución total.