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El nuevo lenguaje de los gatos: de mascotas a compañeros de vida

El nuevo lenguaje de los gatos: de mascotas a compañeros de vida

Tendencias viernes 07 de agosto de 2026 -

Jaime Arturo Ruiz | @jaimeruizmx
jaime@primermovimiento.com

- Cada 8 de agosto se conmemora el Día Internacional del Gato, una fecha que, más allá de celebrar a uno de los animales de compañía más populares del mundo, también abre la conversación sobre la manera en que los seres humanos se relacionan con ellos.

En los últimos años, el bienestar animal ha ganado presencia en las conversaciones cotidianas, en las organizaciones de protección animal y en las redes sociales.

Con ello también ha evolucionado el lenguaje utilizado para describir la convivencia con los felinos: términos como “dueño” comienzan a convivir —y en algunos casos a ser sustituidos— por expresiones como “tutor” o “compañero de vida”.

El cambio no es únicamente semántico. Para quienes promueven una relación basada en el bienestar y la tenencia responsable, las palabras que utilizamos también reflejan la forma en que entendemos nuestro vínculo con los animales.

Una relación de miles de años

La convivencia entre gatos y seres humanos tiene una historia milenaria. Los primeros procesos de domesticación y acercamiento de los gatos a las comunidades humanas estuvieron estrechamente relacionados con la agricultura y el control de roedores.

Con el desarrollo de las sociedades, los felinos acompañaron a las personas en distintas regiones y, posteriormente, se dispersaron por buena parte del mundo.



En el antiguo Egipto, los gatos adquirieron una relevancia particular tanto por su utilidad para proteger las reservas de alimentos como por su presencia en la cultura y la religión. Siglos después, su capacidad para cazar roedores los convirtió también en compañeros frecuentes de comerciantes y navegantes, favoreciendo su expansión hacia distintos territorios.

En México, los gatos domésticos llegaron con los europeos durante el periodo colonial y, con el paso del tiempo, se incorporaron a la vida cotidiana de las familias. Hoy forman parte de numerosos hogares y su presencia ha trascendido la función práctica para convertirse en un vínculo de compañía.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2025 del INEGI, 19.2 millones de familias en México viven con al menos un gato, una cifra que dimensiona la relevancia que estos animales tienen actualmente dentro de los hogares mexicanos.

Del dueño al tutor: las palabras también cambian

Durante décadas, “dueño” fue una palabra habitual para referirse a la persona responsable de una mascota. El término describe jurídicamente una relación de propiedad, pero para muchas personas resulta insuficiente para representar el vínculo emocional que se desarrolla con un animal de compañía.

En contraste, “tutor” pone el énfasis en la responsabilidad: alimentar, procurar atención veterinaria, ofrecer un entorno seguro, respetar sus necesidades y tomar decisiones encaminadas a preservar su bienestar.
La transformación también puede observarse en otras expresiones utilizadas para hablar de los gatos y de la relación que construyen con las personas.

Animal → Compañero de vida

Aunque “animal” es una denominación correcta desde el punto de vista biológico, expresiones como “compañero de vida” buscan destacar el papel que un gato puede desempeñar dentro de la historia y la dinámica de una familia. Para muchas personas, su presencia se extiende durante años y está asociada con rutinas, recuerdos y experiencias compartidas.

“Lo enterramos”“Le damos una despedida digna”

El cambio en el vocabulario también alcanza uno de los momentos más difíciles de la convivencia: la muerte.
Frases como “despedida digna”, “homenaje” o “último adiós” reflejan una tendencia a reconocer el duelo por un animal de compañía y a buscar formas de acompañar el cierre de ese vínculo. Ya no se trata únicamente de resolver qué hacer con el cuerpo, sino también de encontrar un espacio para reconocer la vida compartida.

Para Bye Bye Friend, esta transformación representa una extensión de la cultura del cuidado: un vínculo que comienza cuando el gato llega al hogar y que puede continuar hasta el momento de su despedida.



En ese contexto, la empresa desarrolló la experiencia Último Viaje, basada en prácticas tanatológicas. A través de una Ceremonia de Despedida, los tutores son acompañados por una Guía durante un proceso que busca brindar un espacio de reconocimiento, homenaje y cierre del vínculo con su compañero.

Más allá de las distintas posturas que existen sobre la manera de nombrar a los animales de compañía, estas expresiones muestran una transformación cultural: cada vez más personas consideran que el cuidado no termina cuando un animal deja de estar físicamente en casa.

Entender el lenguaje también es entenderlos

El cambio en la manera de hablar sobre los gatos ocurre paralelamente a un mayor interés por comprender su comportamiento. Lejos de ser animales completamente independientes o indiferentes, los felinos tienen formas particulares de comunicarse y establecer vínculos.

Narices únicas

La superficie de la nariz de un gato presenta un patrón de pequeñas líneas y relieves que es único para cada individuo, de manera similar —aunque no idéntica en su uso— a la individualidad de una huella dactilar.

No perciben el sabor dulce

Los gatos son carnívoros obligados y carecen de un receptor funcional para detectar el sabor dulce. Por ello, a diferencia de los seres humanos, no experimentan el gusto por los alimentos azucarados de la misma manera.

¿Por qué amasan?

El característico movimiento de presionar alternativamente las patas delanteras, conocido popularmente como “amasar”, comienza durante la etapa de lactancia, cuando los cachorros estimulan las glándulas mamarias de su madre. En la edad adulta puede aparecer cuando el gato se encuentra relajado, cómodo o busca establecer un comportamiento asociado con seguridad y bienestar.

Una gran variedad de tamaños

Entre las razas domésticas de mayor tamaño se encuentra el Maine Coon. Algunos ejemplares pueden alcanzar dimensiones considerables, especialmente cuando se mide su longitud incluyendo la cola.

Cuando lleva un juguete, ¿es un regalo?

No necesariamente. Un gato que lleva un juguete u otro objeto puede estar buscando interacción, juego o atención. En determinados casos, este comportamiento también puede relacionarse con conductas instintivas de persecución y caza. Interpretarlo como un “regalo” depende del contexto y del comportamiento particular de cada animal.

Un lenguaje que acompaña una nueva forma de convivencia

Hablar de “tutores” en lugar de “dueños”, de “compañeros de vida” en lugar de referirse únicamente a “mascotas” y de “despedidas dignas” en lugar de limitar la conversación al destino final del cuerpo no significa que exista una única manera correcta de nombrar la relación con un gato.

Sin embargo, estas expresiones sí reflejan una tendencia: el vínculo entre humanos y animales de compañía se entiende cada vez más desde la responsabilidad, el cuidado y el reconocimiento de su importancia emocional.

En el caso de los gatos, una especie que ha convivido con los seres humanos durante miles de años, quizá la transformación más significativa no esté únicamente en las palabras que utilizamos, sino en lo que esas palabras revelan sobre nuestra relación con ellos: de animales que compartían nuestro espacio por conveniencia, a seres vivos cuya presencia puede formar parte importante de nuestras vidas.

Y cuando llega el momento de decir adiós, esa misma concepción puede llevar a buscar algo más que una solución práctica: un último momento para agradecer la compañía, honrar la historia compartida y reconocer que, para muchas familias, también ellos dejaron una huella.

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JC/CR

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