México está siendo obligado a participar en el ocaso político de uno de sus aliados históricos: Cuba. Lo que hoy ocurre con el corte de suministros petroleros no es un episodio aislado ni un ajuste técnico de Pemex, como intentó decir la presidenta Claudia Sheinbaum en un inicio. Es, el fin del socialismo en América.
El regreso de Donald Trump al poder aceleró una estrategia de asfixia total sobre la isla. Con Venezuela anulada como proveedor, Cuba dependía de México para sostener mínimamente su sistema energético. Sin embargo, Washington dejó claro que quien venda petróleo a La Habana pagará aranceles, costos comerciales o represalias diplomáticas. Y México, que vive de su integración comercial con Estados Unidos, se encuentra atrapado en el dilema histórico que siempre creyó poder evitar: elegir entre su tradición diplomática y su supervivencia económica.
Lo más relevante y políticamente delicado, es que la propia presidenta Claudia Sheinbaum tuvo que matizar su versión inicial. Afirmar que “Pemex decide” puede funcionar para un boletín urgente, pero no para explicar una decisión de alto impacto geopolítico. A medida que pasaron los días y se filtró información desde diversas instancias, quedó claro que la suspensión de envíos de crudo coincidió milimétricamente con la presión estadounidense. El Gobierno de México mantiene su respeto y afecto por el pueblo cubano, pero no está dispuesto a pagar el precio.
Y Cuba lo sabe. El gobierno cubano enfrenta su peor momento, no existe una figura con la fuerza simbólica de Fidel Castro, capaz de convertir cada sacrificio en un acto épico de resistencia. Hoy el desgaste social es profundo, la legitimidad política es frágil y la presión económica golpea a un Estado que ya no tiene reservas ideológicas ni materiales para sostenerse.
México, por décadas, fue un respiro en la soledad internacional de Cuba, por una convicción diplomática: la autodeterminación de los pueblos. Aquella doctrina fue útil, incluso necesaria, en un orden mundial que permitía márgenes de maniobra. Pero ese mundo ya no existe. El realismo se impone, la resistencia tiene límites.
La respuesta mexicana, ofrecer ayuda humanitaria pero no petróleo, revela esa transición. Es un gesto diplomático noble, pero insuficiente. No estabiliza a Cuba, no compensa la pérdida energética. México cedió. No porque haya renunciado a su solidaridad histórica, sino porque la estructura económica del país ya no permite gestos soberanos que pongan en riesgo la maquinaria exportadora que lo sostiene.
Cuba, por su parte, tendrá que hacer concesiones profundas para sobrevivir. Lo que hoy parece una crisis energética es en realidad el preludio de un reacomodo político inevitable. El capitalismo, en su versión más voraz, sin regulación y sin gradualismo, regresará a la isla con la fuerza de un huracán. No como una elección democrática, sino como un mecanismo de supervivencia impuesto por la presión exterior y por el agotamiento interior.
Estamos frente al cierre de un ciclo histórico. La era en que México y Venezuela podían sostener la autonomía cubana ha terminado. Y con ello, termina también una parte esencial del imaginario latinoamericano: la idea de que aún era posible un pequeño espacio de soberanía socialista en medio América.
La historia se está escribiendo, y no es para bien.
ENTRE GITANOS
¿JUSTOS POR PECADORES?
Toda esta presión tiene muy tensa a la presidenta Sheinbaum. Después de ser recibida con reclamos de la gente en Baja California, por un hospital abandonado, se desquitó con un grupo de legisladores que le pedían la foto del recuerdo. Posiblemente regaño bien merecido, pero cabe preguntar: ¿y el llamado de atención a los funcionarios federales que solo están buscando reflectores y nomás no hacen su trabajo?
EL INSURGENTE
La gran idea, mal ejecutada por el expresidente Enrique Peña Nieto, finalmente vio la luz. La jefa de Gobierno Clara Brugada, acompañó a la presidenta Claudia Sheinbaum, en la inauguración de las últimas dos estaciones del Tren El Insurgente. Comenzará a sentirse la mejoría en la conexión de dos grandes ciudades: Toluca y la CDMX. Enhorabuena.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com