A petición de parte o por iniciativa propia pierde sentido; El resultado es el que importa. México instalará aranceles a importaciones originadas desde países con los que nuestro país no tiene acuerdos comerciales. Los autos producidos en china e importados a México pagarán 50 por ciento de arancel.
Para el caso de China la decisión parece dibujada expresamente por México para afectar las importaciones desde el liderazgo asiático y segunda economía mundial. China tiene la impresión, muy precisa, de que México sigue una “recomendación” de su principal socio comercial, Estados Unidos. México dice que no, porque no puede decir que sí.
La reacción es previsible y no será suavecita porque China no se va a quedar con el golpe máximo a sabiendas o creencia de que Estados Unidos fue el autor intelectual de la medida.
La relación comercial entre México y China es muy favorable para la nación asiática. Al mes de julio 2025 el déficit comercial alcanza los 68 mil 351 mdd (Banco de México). Viendo así fríamente las cosas, pues sí, se antoja que la relación comercial fuera más pareja o menos desventajosa para nuestro país, pero tratándose de China en comercio no hay muchas mercancías que esa enorme economía pueda necesitar de México.
La fábrica del mundo en cuyo poder exportador tuvo mucho que ver nuestro país porque del Programa mexicano de Maquila de Exportación (mediados de los años sesenta), en versión mejorada, nació la base de China como fábrica del mundo. Esa es una historia que podré compartir con ustedes en otra ocasión.
México es un cliente muy importante para la segunda economía mundial. Datos del economista JORGE MOLINA LARRONDO, colaborador de ENTORNO AL DINERO señala que a nivel mundial somos el principal comprador de autos fabricados en china . Los autos de China, como tendencia triunfadora llegan al país tímidamente en el 2019 tomando una participación de mercado de 3%. Hoy tienen más del 20%. Más de 303 mil autos anuales.
Para China México poco representa. Casi no pintamos. Habremos de representar el 1.45% de sus importaciones. Pueden dejar de comprarnos y ni se enterarán siquiera.
El caso es que Trump no quiere nada de China en su traspatio inmediato. No quiere partes de autos fabricados en China aunque ello es prácticamente imposible. No quiere fábricas de China en México, así sean de ligas para el cabello.
La nación asiática es el principal productor y exportador de autos del mundo. Más de 30 millones por año . A ese ritmo de producción, CADA SEGUNDO NACE UN AUTO NUEVO EN CHINA. De marcas, 200 en su mercado y contando. Eléctricos, híbridos y enchufables indiscutiblemente los líderes globales.
Y lo cierto es que el asunto del arancel automotriz que se extenderá a toda mercancía de esa nación en México porque con ellos no contamos con ningún acuerdo comercial y se aplicará el máximo arancel posible bajo los lineamientos de la OMC. La automotríz BYD pretendía llegar a invertir en México y luego dar el salto hacia Estados Unidos montada en el TEMEC pero la complicación arancelaria de Trump echó a perder esa intentona con la marca China pero también con la de TESLA en Nuevo León.
La capacidad de respuesta negativa del gobierno de México a Estados Unidos es prácticamente nula porque no hemos mostrado eficiencia a una clara y contundente demanda de Trump quien sigue esperando la entrega de políticos mexicanos que se han coludido con los grupos de delincuencia organizada dando ejemplos , hasta ahora conocidos, de alta gama tanto en sofisticación como en monto de lo defraudado.
Decirle que “no gracias” a Trump parece imposible por lo que tendremos que asimilar el MADRAZO de RESPUESTA de China.