El Papa Francisco presidió este viernes un Viacrucis histórico, que se celebró en la Plaza de San Pedro del Vaticano y no en el Coliseo, como es habitual, y al que no acudieron fieles por la emergencia sanitaria generada por el coronavirus.
El Papa Francisco rezó una breve oración para que la humanidad no sucumba a la oscuridad: “Señor, no nos dejes en las tinieblas y en la sombra de la muerte, protégenos con el escudo de su poder. Dios, defensor de los pobres y afligidos, ayúdanos a soportar el yugo cada día”, dijo.
Y el resto del tiempo asistió con absoluto recogimiento a la lectura de las meditaciones en este rito, que narran el calvario de Jesús de Nazaret desde su condena, muerte y hasta su sepulcro, mediante catorce estaciones en las que la Cruz va pasando de mano en mano mientras dos narradores leen pasajes del Evangelio.