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A nivel global, México ocupa el primer lugar de los países en donde sus ciudadanos pasan más tiempo en el trabajo, esto implica según información publicada por la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo publicaron en un informe sobre los riesgos para la salud del exceso de trabajo.
El informe encontró que trabajar muchas horas, definido como más de 55 horas a la semana, fue responsable de 745 000 muertes por accidente cerebrovascular y enfermedad cardíaca en 2016, un aumento del 29% desde 2000.
En este sentido, Alexis Descatha, investigador del Hospital y Universidad de Angers-Inserm, con sede en Francia, resalta que “Hay datos suficientes para demostrar que el exceso de trabajo es la primera enfermedad profesional del mundo", agregando que incluso una semana laboral de 40 horas, que durante mucho tiempo se ha defendido como norma de equilibrio entre la vida laboral y personal, puede no ser tan buena para nuestra salud como creíamos.
Sin embargo, en México permea la cultura de que entre más trabajes, más te esfuerces, te irá mejor, te ascenderán en el trabajo, te darán más valor como empleado, lo que provoca no solo un desgaste físico de las y los trabajadores, sino de manera silenciosa y mucho más grave, un desgaste mental.
Lo anterior, viene a cuenta porque el próximo 10 de octubre se conmemorará el Día Mundial de la Salud Mental, con una campaña e iniciativas que tendrán como eje rector el ambiente laboral, que tiene el lema: “Es hora de dar prioridad a la salud mental en el lugar de trabajo”.
En este esfuerzo, este año se pretende “destacar el papel esencial de la salud mental en los entornos profesionales, abogando por lugares de trabajo en los que se priorice, proteja y promueva la salud mental”, por lo que la participación de empleados, empleadores, organizaciones, sindicatos es fundamental, ya que según el Center For Workplace Mental Health (CWMH), uno de cada cinco empleados sufre de depresión y, el 70 % de ellos, sufre un círculo vicioso de productividad reducida, deterioro de la salud física y, en el peor de los casos, autolesiones.
Por ello, la participación consciente de todos los actores involucrados en el mundo del trabajo es importante porque además de que garantizar un trabajo decente es un derecho, tener un entorno laboral favorable proporciona satisfacción y contribuye a la autorrealización personal ya que los trabajadores satisfechos y saludables rinden mucho más en sus tareas y son más propensos a permanecer en las empresas o innstitucionnes, a diferencia de los trabajadores con estrés, angustias o depresiones, que pueden generar graves problemas, no solo personales, sino en los equipos y en la organización en general.
Además de que los riesgos para la salud mental en el trabajo, también denominados riesgos psicosociales, provoca estrés asociado a las largas jornadas laborales, aumento de los niveles de cortisol, que afecta a los niveles de azúcar en sangre y altera el sistema inmunitario, hipertensión, dolores de cabeza, ansiedad, depresión, problemas digestivos, cardiopatías, infartos, derrames cerebrales o trastornos del sueño, entre otros problemas en la salud.
El problema más grave radica en que, como lo indican muchas investigaciones, es posible que estos efectos negativos sobre la salud no empiecen a notarse hasta pasados unos años y mermar drásticamente en su calidad de vida adulta, cuando deberían de estar mejor para disfrutar de una vida ya sin trabajo.
Por ello, súmemonos a la campaña de “Es hora de dar prioridad a la salud mental en el lugar de trabajo” y ojalá pronto se retome la iniciativa de reducir las horas laborales en nuestro país.
ROSALIA ZEFERINO SALGADO
Dra. En Educación y
Asesora en Comunicación Estratégica
e Imagen Pública