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Columnas
LOS EFECTOS DE UNA TREMENDA DERROTA
En Acción Nacional no terminan de digerir la estrepitosa derrota que sufrieron en la elección presidencial donde la diferencia fue de 3 a 1. Lo anterior desató una serie de críticas del expresidente Felipe Calderón en contra del actual líder del panismo nacional, Marko Cortés, a quien responsabiliza de la derrota y de la falta de una estrategia para ir a una campaña de ese nivel. La respuesta no se hizo esperar y el dirigente le reviró que su relación con Genaro García Luna fue uno de los elementos que los llevaron a la derrota. Lo cierto es que, desde el principio de la contienda, los panistas no tenían un claro candidato que compitiera con Sheinbaum, por lo que tuvieron que hacerle manita de puerco a Xóchitl Gálvez para que aceptará la candidatura, ya que en realidad ella quería competir por la CDMX.
Morenistas andan con una bolita que les sube y les baja
Quien prendió la mecha al interior de Morena, fue el actor Sergio Meyer tras aparecer en la lista de diputados federales plurinominales y que saliera en redes sociales a agradecer a la virtual presidenta, Claudia Sheinbaum. Los denominados “puros” de Morena están que no se la creen, pues consideran que hay militantes con mucho más mérito y capacidad que el actor y ex integrante del grupo musical “Garibaldi”. Por eso andan con “una bolita que les sube y les baja” porque no entienden qué le debe Mario Delgado a Mayer para meterlo en la lista de los próximos legisladores, quien, dicen, tuvo un mal desempeño cuando presidente de la Comisión de Cultura y Cinematografía. Lo cierto es que por más brincos y berrinches que hagan al respecto, el personaje rendirá protesta el primero de septiembre próximo.
La vilipendiada Corte
La ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Yasmín Esquivel, le puso el cascabel al gato al plantear en una reunión interna entre ministros la destitución de la ministra presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Norma Piña, para atemperar los ataques de que han sido objeto de los poderes ejecutivo y legislativo, al grado de que ya es eminente la desaparición del pleno de la Corte. Dicha declaración metió más ruido a un órgano que ya parece no tener ni pies ni cabeza y del que poco podrá rescatarse al término de los foros organizados por los diputados y senadores para entrar de lleno, en septiembre, a la reforma del Poder Judicial.