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Columnas
Una de las preguntas fundamentales pasados los primeros quince días degobierno es ¿habrá un golpe de timón en la estrategia en materia de seguridad y justicia? Existen dos presentaciones realizadas por el ahora titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, que dan indicios para contestas esta pregunta. Estos documentos son “Estrategia de seguridad de los primeros 100 días”, presentada en septiembre (antes de la toma de posesión), y “Estrategia de Seguridad” presentada el 08 de octubre durante la conferencia matutina de la presidenta Sheinbaum.
De acuerdo con estos documentos, existen varias metas y líneas de acción que continuarán el proyecto obradorista impulsado desde 2018. El objetivo central continúa siendo la disminución de los homicidios dolosos y los delitos de alto impacto (como secuestro y extorsión), así como la mejora en la percepción ciudadana. Para lograrlo, plantea la coordinación entre los integrantes del gabinete, el fortalecimiento de la Guardia Nacional, la atención a municipios con mayor incidencia delictiva, el trabajo con un gabinete extendido (UIF, PEMEX, SAT, Procuraduría Fiscal), el despliegue operativo de SEDENA y SEMAR, y desde luego la atención a las causas de la violencia a través de los programas sociales. Es decir, un modelo que descansa en los mismos cimientos.
No obstante, también se delinean cambios que pudieran marcar una diferencia sutil, pero al mismo tiempo sustancial. A diferencia del sexenio pasado, se propone el neutralizar a los generadores de la violencia y las redes criminales, con especial énfasis en el combate al tráfico de drogas y el fentanilo. Esto no es menor dado que durante los últimos seis años se evitó hacer referencia explícita a la desarticulación de los grupos del crimen organizado. En ese sentido, se buscan plantear diagnósticos regionales a través del análisis de las redes criminales, su estructura, liderazgos y modos de operación, como base para su desmantelamiento.
Otra diferencia es el desarrollo del Sistema Nacional de Inteligencia para la Seguridad que tiene como finalidad fortalecer al Centro Nacional de Inteligencia e integrar a las diferentes capacidades civiles y militares en un sistema de producción de información para la toma de decisiones, así como la generación de productos de inteligencia que sean útiles para la ejecución de órdenes de cateo y de aprehensión. Esto es, no sólo generar productos y datos, sino que éstos se traduzcan en acciones operativas que redunden en vinculaciones a proceso, fortalecimiento de las Carpetas de Investigación y eventualmente sentencias.
Una tercera diferencia consiste en el fortalecimiento del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), órgano administrativo desconcentrado que el sexenio pasado estaba enfocado principalmente en la producción de información estadística a través del Centro Nacional de Información, a la homologación de planes y programas de estudio de policías, ministerios públicos y custodios penitenciarios, y en proveer de recursos económicos a estados y municipios. En su diseño, el SESNSP es además una instancia de coordinación a través de las conferencias nacionales de seguridad pública, seguridad pública municipal, procuración de justicia y sistema penitenciario. Estos mecanismos vinieron a menos como enclaves fundamentales del diseño y ejecución de la política pública a nivel nacional. Reactivar estas instancias es un acierto.
Otros aspectos también de relevancia son: 1) Crear la Subsecretaría de Inteligencia e Investigación Policial dentro de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, que consiste básicamente en exportar el modelo que actualmente funciona en la Secretaría de Seguridad de la Ciudad de México. 2) Reimpulsar la inteligencia penitenciaria que tiene como finalidad obtener información sensible que sea de relevancia dentro y fuera de las cárceles federales donde se encuentran recluidos los mayores criminales del país.
3) Diseñar y desarrollar operativos emergentes en Chiapas y Michoacán que actualmente registran un nivel de violencia superlativo. 4) Aunque no se mencionan explícitamente, la SEDENA y la SEMAR probablemente tengan un protagonismo mucho más acotado, al menos en la percepción pública, al no participar permanentemente en las conferencias matutinas de la presidenta. 5) También es importante señalar que quedan reformas en el tintero del Congreso que terminarán por darle forma a la estructura y funcionamiento de la presente administración.
Como conclusión: si bien en lo fundamental se continúa el modelo obradorista de seguridad y justicia en lo general, presenta cambios y componentes que pueden marcar un rumbo diferente en cuanto a los resultados. Sin embargo, como se ha dicho en otras columnas, el gran faltante en esta estrategia es el despliegue y el brazo operativo de la SSPC, sin el cual tiene un perfil meramente administrativo.
* Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional. Twitter: @jgt_00