Uno de los postulados máximos en el pensamiento al interior de las diversas teorías del análisis científico social de la comunicación en todo el mundo es que, “la información es poder”.
Por este motivo, llama la atención que --desde los tiempos en que Genaro García Luna tenía la responsabilidad de crear la Secretaría de Seguridad Pública (hoy de Seguridad y Protección Ciudadana)-- los cuerpos policiales en México usen empresas privadas para mantener sus sistemas internos de comunicación.
Al interior de sus sofisticados equipos y sistemas distribuidos en todo el país, transitan una cantidad importante de datos; desde eventos cotidianos hasta asuntos de los más importantes en materia de seguridad nacional.
Así, en las últimas décadas, las dependencias gubernamentales más importantes del país, entre ellas las militares y de carácter civil, le han asignado a la firma "Airbus SLC, SA DE CV",
tareas “preventivas y correctivas” a la infraestructura de radiocomunicación de la red central federal, así como al centro de control de tecnología, denominada "Tetrapol".
Entre 2010 y 2021, la empresa ha recibido, por lo menos, 215 contratos con diversos gobiernos estatales y entidades de la federación, entre ellas la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional y la de Marina-Armada de México; servicios que le han redituado ingresos superiores a los 1.4 mil millones de pesos.
El conflicto de interés se manifiesta en la posibilidad de que la información que se transmite a través de estos equipos de radiocomunicación pudiera llegar a manos de los grupos de la delincuencia organizada, quienes podrían estar preparados de manera previa a operativos policiales que amenacen su interés delictivo.
Bajo la máxima de los negocios, que dicta "el que paga manda", existe una preocupación razonable y latente sobre la posibilidad de que la confidencialidad y seguridad de los datos o las comunicaciones, que se llevan a cabo en el ámbito de la seguridad pública estén comprometidas.
A manera de ejemplo, recordemos la experiencia que el país experimentó el 11 de julio de 2015, cuando, lo que parecía imposible sucedió. Joaquín Guzmán Loera, conocido como “El Chapo” Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa y durante más de dos décadas, el narcotraficante más buscado y peligroso de México, se había fugado por segunda ocasión de un penal de “máxima” seguridad.
Y de este tipo de ejemplos una larga lista; en temas como agresiones, secuestros, disputas de territorio, asaltos, asesinatos, trata de personas, trasiego de drogas, desaparición forzada, pudieran estar relacionados por una filtración de los grupos delincuenciales a estos sistemas de comunicación.
Fred Gallart, quien anteriormente ocupó el cargo de director en la reconocida empresa Motorola, es el representante de la empresa líder en el ámbito de las comunicaciones que hoy ocupa el gobierno federal, y que levanta estas dudas razonables.
Por este motivo, es fundamental que las instituciones encargadas de velar por la seguridad y protección de los ciudadanos actúen con total transparencia y eviten cualquier situación que ponga en riesgo la integridad de la información sensible. De ahí, la relevancia de atender de manera responsable la frase aparecida en 1651 en la obra “Leviatán” del filósofo inglés Thomas Hobbes: “la información es poder”.
*Periodista | @JoseVictor_Rdz