El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) hace cuentas alegres para endulzar el oído de Donald Trump y para ello le presentó una proyección de más de 600 mil personas deportadas en este año.
Tom Homan el zar fronterizo, es el autor de este algo para Trump.
La numerología va a la alza con base al año anterior y, estas cifras recibieron un respaldo tras un reportaje presentado por la revista News Week, donde plantean que de mantener las 1,866 deportaciones diarias de a aquí a fin de año, la cifra podría llegar hasta a las 690 deportaciones.
Las deportaciones cobran importancia después de ver que en los dos periodos de Barack Obama (8 años) se superó la cifra de 5.3 millones, algo así como, como 662 mil 500 por año y con Joe Biden en sus 4 años, los números rondaron por 4.6 millones, un millón 150 anualmente.
Claro Donald Trump no quiere informar mucho menos recordar estos números y los ha puesto final del cajón, para seguir con la narrativa de que el presidente cumple con su promesa de campaña.
Incluso con las 690,000 deportaciones no batiría el récord histórico, pero sí representa un incremento significativo respecto a la cifra promedio diaria.
Hay que resaltar que muchas de las deportaciones declaradas podrían incluir las salidas inmediatas por los mismos puertos de entrada o incluso sumar las auto deportaciones.
Aunque el objetivo de Trump es de una política migratoria más agresiva que la de los primeros meses, analistas políticos señalan que ese número dependerá de múltiples factores: capacidad de detención, acuerdos de repatriación con otros países, recursos de transporte, y acciones legales que puedan frenar o limitar la expulsión de ciertos grupos.
Sin embargo, es importante resaltar el clima antiinmigrante impulsado el actual gobierno que ha generado un clima de temor y tensión a lo largo de todo el territorio estadounidenses, incluyendo las llamadas ciudades santuario, que por años fueron “respetadas”.
La búsqueda de una solución al tema migratorio tiene muchos años de ser una prioridad para quién ocupe la silla principal de la Oficina Oval y Trump no ha sido la excepción hace unos días poco más de 100 empresarios de todo el país se dieron cita en Washington para lanzar un aviso de emergencia en el Capitolio y pedir ayuda a los congresistas ante las deportaciones masivas de la Administración de Donald Trump, que les está dejando sin mano de obra.
Esta presión empresarial tampoco es nueva, pero siempre incomoda a los políticos y congresistas republicanos, que este miércoles de presentaron de nueva cuenta en la capital del pais para pedirles impulsen una reforma que facilite permisos de trabajo imprescindibles para la supervivencia de sus empresas ante la falta de trabajadores.
La moneda sigue en el aire.
@ncar7