Lo que hemos visto desde que Donald Trump dejó la presidencia estadounidense es un degaste de su figura pública, sin embargo, sus seguidores, el ala extrema del fanatismo que alcanzó, no lo abandona.
Es de llamar la atención cómo se ha venido comportando una parte de sus “simpatizantes” que parecen ser más racionales ante el llamado a la rebelión. A principios de esta semana el periódico USA TODAY publicó…los partidarios de Trump están impulsando una narrativa diferente y creen que cualquier evento público es una trampa tendida por la policía y que asistir a cualquier evento será contraproducente.
En un reportaje de primera plana publicado por este medio de alcance nacional se lee… “estamos viendo gente advirtiendo sobre participar en protestas por temor a que sea una trampa del gobierno. También estamos viendo a algunas personas instando a la gente a protestar, a pesar de ese riesgo con algunos llamados a la violencia. Pero, en general, no hay ningún tipo de movimiento coercitivo en términos de dónde deberían ocurrir estas protestas”, dijo Oren Segal, vicepresidente del Centro sobre Extremismo de la Liga Antidifamación al medio antes citado.
Lo cierto es que en esta ocasión el llamado de Trump a “protestar” no ha sido tan incendiario como el exmandatario creyó. Aún están los datos de lo ocurrido en enero de 2021 donde se dieron arrestos al por mayor y que han dado lugar a poco más de mil procesamientos.
En el ámbito de la lucha por alcanzar la candidatura republicana a la presidencia para 2024, ha llamado la atención la posición asumida por uno de los hombres que más se ha mencionado podría arrebatarle a Trump esa posibilidad, Ron de Santis, el gobernador de Florida, quien arremetió contra el fiscal de distrito de Manhattan, Alvin Bragg, encargado de la investigación…”tienes un fiscal que ignora los delitos que ocurren todos los días en su jurisdicción y elige retroceder muchos años para tratar de usar algo sobre los pagos secretos de estrellas porno, ese es un ejemplo de perseguir una agenda política y usar la oficina como un arma“, dijo durante un evento.
Trump hizo uso de las redes sociales que tanto le han ayudado en su vida política…” pido a 74 millones de votantes que están conmigo que firmen una carta en contra de las “amenazas de mi posible detención”.
Lo cierto es que Donald Trump ha conseguido que la sociedad estadounidense tenga de nueva cuenta su nombre presente y parece no importarle el costo (su libertad). Dentro de su esquema seguramente ya tiene pensado cómo actuar en un escenario de preso político, de controversia y desorden. Por cierto, se canceló la audiencia en la corte del martes por una amenaza de bomba. Veremos.
@arnc7