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Columnas
Los mexicanos somos resilientes y tenemos gran esperanza, lo cual se celebra. Esto viene a colación debido al anuncio de la Ing. Xóchitl Gálvez y su deseo de fundar un nuevo partido que, según sus palabras, debe ser distinto y conformado principalmente por personas honradas, que no vivan del presupuesto y tengan derecho de admisión para ser militantes. Esta propuesta no es nueva; otros líderes como Gómez Morín, quien dejó como legado la búsqueda de un estado basado en la legalidad y el respeto a la constitución, en una democracia liberal, o el gran aporte del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, quien de forma contundente abrió las puertas a una expresión ideológica de izquierda moderada, de la mano de la defensa de la democracia, con una visión de un México más equitativo.
Tanto Cárdenas como Gómez Morín ampliaron el espectro político y establecieron reglas claras para la militancia, para que los mejores perfiles se afiliaran y coadyuvaran al proyecto de nación que, al igual que Gálvez, visualizaron con la conformación de los partidos, basados en una visión específica adaptada al momento histórico de su creación, brindando una nueva opción a los ciudadanos para construir pacíficamente la gobernabilidad del país.
Actualmente, la Ing. Gálvez y sus colaboradores deben entender el contexto nacional, donde el partido en el poder domina el escenario político, lleva la agenda y moldea el imaginario colectivo. Para desarrollar la visión, misión y objetivos de una nueva institución política que no solo impacte a los ciudadanos activos, sino que también atraiga a los apolíticos o desinteresados, es necesario conquistar casi el 40% del padrón electoral, esa ciudadanía que puede detener la desaparición de organismos autónomos o la sumisión del poder legislativo, donde el deber ser desaparezca y el ser determine el Estado de Derecho.
Hoy vivimos una época poco alentadora donde el futuro se ve incierto. La economía del país está amenazada por el afán de crear programas sociales, lo cual implica un gasto para 2025 de 4 billones 549 mil millones de pesos, que representa el 69.7% del gasto programable. Además, existe la amenaza de que cambien las condiciones de nuestro pacto comercial con la Unión Americana, lo que podría llevarnos a una crisis.
Los ideólogos y analistas del proyecto deben arrebatar la agenda política, crear un proyecto de nación que considere los programas sociales como parte compensatoria del libre mercado, con un sistema que favorezca la consolidación de la economía de las familias. Este sistema no debe depender del salario mínimo, sino de una retribución justa de la riqueza, fortaleciendo el crecimiento de la clase media con políticas que atraigan inversiones y empresas, y generen empleo para el desarrollo humano integral, reduciendo la dependencia de programas sociales o dádivas públicas.
Detengámonos un momento. Es hora de reflexionar, analizar y participar en la vida pública del país. En breve, se presentará un proyecto de partido que podría sentar las bases para el futuro de México. Cada uno de nosotros tiene un papel crucial en la construcción de un país más justo, democrático y próspero. Este proyecto no es solo un desafío para ideólogos y líderes políticos, sino para todos los ciudadanos que anhelan un México desarrollado e integral.
Javier Agustín Contreras Rosales. Colaborador de Integridad Ciudadana AC, Contador Público, Maestro en Administración Pública @JavierAgustinCo @Integridad_AC