Esta columna se llama 24/7 se siente porque la vida pública, no se vive solo en horarios laborales, ni en tiempos electorales, se vive cuando una persona accede a un servicio sin obstáculos, cuando una comunidad encuentra apoyo para organizarse, cuando una política pública mejora , aunque sea un poco, la calidad de vida. Se siente todos los días, a todas horas.
Quiero agradecer a ContraRéplica por abrir este espacio de expresión en un contexto donde la conversación pública suele polarizarse, contar con un lugar para pensar y escribir con libertad es una oportunidad y una responsabilidad que asumo con seriedad.
Hay políticas públicas que no siempre hacen ruido ni se vuelven tendencia en redes sociales, pero están ahí, todos los días, a toda hora, se sienten.
En Tlalpan, el Bienestar no es una abstracción ni una palabra de moda, se expresa en lo cotidiano; en el acceso a servicios básicos, en el cuidado de la salud física y emocional, en el tiempo que se puede dedicar a la familia, en la posibilidad de habitar el espacio público con dignidad y sin miedo, el Bienestar no se decreta, se construye o se pierde en la experiencia diaria.
Las acciones del gobierno en materia de Bienestar suelen ser invisibles cuando funcionan y escandalosas cuando fallan, pocas veces se reconoce lo que sostiene la vida diaria, pero basta una ausencia para que todo se descomponga, ahí es donde la política pública deja de ser discurso y se convierte en realidad palpable.
Tlalpan concentra contrastes profundos, comunidades rurales y urbanas, zonas con altos niveles de marginación y otras con acceso pleno a servicios conviven en un mismo territorio, pensar el Bienestar aquí implica reconocer esas desigualdades y decidir si se gobierna para administrar la diferencia o para reducirla.
Hablar de Bienestar también es hablar de corresponsabilidad, de cómo se diseñan las políticas, cómo se ejecutan y cómo se evalúan, de si se atienden las causas o solo los síntomas, de si se apuesta por soluciones duraderas o por paliativos que alivian el momento pero no transforman la realidad, el Bienestar no se construye con ocurrencias, sino con visión y constancia.
Esta primera columna del 2026, no busca dar lecciones ni ofrecer respuestas definitivas, busca abrir la conversación sobre lo esencial, porque el Bienestar, cuando existe, sostiene; y cuando falta, lo revela todo, y eso, inevitablemente, se siente. 24/7.