Termina el año con un país en difíciles y complejas circunstancias y el 2026 no se vislumbra nada mejor.
El estancamiento de la economía, para no mencionar el claro proceso de desaceleración de varios indicadores económicos tenderán a provocar un decaimiento MAYOR de la actividad productiva en un año en el que la renegociación del T-MEC impondrá mucha incertidumbre y una sola certeza: el proceso de salida será extraordinariamente complejo y SOBRE TODO muy costoso.
Hay más de 55 razones concretas, con nombre y apellido que Estados Unidos reclama en la negociación del acuerdo comercial. Son muchas barreras no arancelarias que México tiene que atender y en varios casos no son cuestiones que dependan solo de un oficio, un acuerdo bilateral firmado, una voluntad y ya, sino impondrán la clara demanda de dar marcha atrás de reformas que exigieron cambios en la Constitución Política, como es la Reforma Judicial que ha impuesto muchas, muchísimas dudas y no pocos lamento sobre el tablero nacional.
La Presidente estrena Consejo Empresarial alarmada por la clara caída en la inversión. No se trata de que en el lugar de Altagracia Gómez lleguen otros 16 gallones del capitalismo mexicano y un ex Presidente del Consejo Coordinador Empresarial que nunca supo decir NO al régimen. Se trata de atender las causas que han propiciado que la inversión no aterrice en la economía mexicana.
No es responsabilidad del clima, ni de los extraterrestres. La culpa es nuestra y de nadie más.
Vea estos datos que ofrece un buen amigo Jorge Molina Larrondo a partir de la información estadística del Banco de México:
La inversión NUEVA va alejándose del país desde hace un cuarto de siglo. En el primer año de gobierno de Fox del total de IED llegada al país 76.9% era capital fresco que baja a 55.6% con Calderón, que pasa a 45.6% con Peña Nieto y baja a 39.2% con AMLO. Con la Presidente Claudia Sheinbaum se quedó en el 18.7%.
Mientras tanto, la REINVERSIÓN DE UTILIDADES, en esos 25 años, ha tomado lugar protagónico dentro de la Inversión Extranjera Directa (IED) en el primer año de gobierno de cada administración que se anota. Con Fox solo fue el 13%, de 26% con Calderón, de 38% con Peña Nieto y de 52.5% con AMLO para situarse en el 61.9% con Sheinbaum Pardo.
Como que México no define rumbos claros, proyectos concretos, atractivos, interesantes que proyectados en el tiempo demanden de mayor participación de esos capitales frescos que desde el país o desde el extranjero. Hemos desaprovechado tantas oportunidades como los que la circunstancia ha puesto frente a nuestros ojos y no hemos atinado a crear nuevos retos interesantes y trascendentes para la nación.
Compartimos frontera con la economía número uno del mundo, con el país que MÁS COMPRA DEL EXTRANJERO, le hemos provisto de mano de obra, pero no hemos ido más allá del TEMEC. En 30 años no hicimos crecer al país y nos negamos a la posibilidad de empujar un acuerdo de MERCADO COMÚN que reemplazara al NAFTA y al T-MEC. Fuimos incapaces, primero de imaginarlo y menos de proponerlo a los vecinos.
En los pasados 7 años y el 2026 el Gobierno de México habrá ejercido un presupuesto de 62 BILLONES DE PESOS y ha doblado la deuda del país que llegó a ser, en toda la historia como nación independiente, de 10.5 BILLONES DE PESOS: Será al término del 2026 de 20 BILLONES DE PESOS. El resultado es insultantemente limitado y de ello somos responsables nosotros, quienes han gobernado y quienes nos hemos dejado gobernar con esos resultados.
Son 25 años sin dar golpe.