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Columnas
Lo sucedido en Jackson Hole este fin de semana, la mítica reunión de banqueros centrales que se lleva a cabo año con año en el paradisiaco sitio veraniego estadounidense, no deja lugar a dudas, hay un cambio de prioridad entre los encargados de la política monetaria del mundo.
El combate a la inflación fue en los años posteriores a la pandemia el punto central de su actividad, vale decir que ellos tuvieron mucho que ver porque iniciaron su combate con retraso ya que se negaban a aceptar que el aumento de precios en el mundo era una escalada inflacionista. La propia Fed se aventó la puntada de querer reinventar el lenguaje al advertir que la palabra "transitoria" no significaba lo que significaba o no decía lo que ellos querían decir, de haber iniciado la batalla contra la inflación meses antes quizás la historia sería diferente. Es cierto, los banqueros centrales no pueden actuar sin evidencia en mano, pero en ocasiones la evidencia es más contundente con mucha anticipación.
El caso es que la inflación se volvió su prioridad y hoy podemos decir que tuvieron "éxito limitado", y lo señalamos de esa forma porque si bien la inflación ha bajado y lo ha hecho de forma importante acercándose a los objetivos de los bancos centrales, este fenómeno no ha podido ser controlado del todo y su reducción en la llamada "última milla" ha sido de plano muy complicada.
En algunas coberturas que este reportero ha realizado dentro del sector financiero, los analistas de bancos, casas de bolsa e independientes, señalan que los bancos centrales del mundo tendrán que acostumbrarse a vivir con una inflación superior a sus metas por algún tiempo. De hecho, consideran que la mayoría de los países y sus bancos centrales no lograrán llegar a su meta antes de finales de 2025, todavía más de un año.
Pero este viernes en Jackson Hole el principal banquero central del mundo, el presidente de la Fed estadounidense, Jerome Powell, ha dado el banderazo de salida para que inicie la campaña bajista de tasas a nivel global, es claro, las prioridades cambiaron.
En otras palabras, Powell le dice al mundo que si bien la inflación no se ubica todavía dentro de los objetivos, tendrán que acostumbrarse a vivir así por un tiempo (sí, lo mismo que dicen los analistas en el mundo), y cambiar de prioridades ya que la desaceleración amenaza con convertirse en una grave recesión y algo más, por lo que antes de que suceda, llegó el momento de bajar las tasas de interés para estimular el crecimiento económico y el empleo.
Cambio de prioridades: la inflación se relega a segundo lugar sin que eso signifique que ha dejado de ser relevante, pero habrá dos prioridades para los próximos meses en el panorama financiero global: empleo y PIB o crecimiento económico.