*Una absurda condición gubernamental cerró la puerta desde un inicio a la gran banca global
En el caso Banamex su holding Citigroup fue la que se levantó de la mesa de negociación, por más que se diga lo contrario o se difundan supuestas versiones sobre lo que sucedió.
No acudiré al lugar común utilizado por algunos de mis colegas, señalando supuestas “fuentes cercanas a las negociaciones”, o aparentes “ejecutivos de las empresas”.
Creo que en este caso no hace falta ser un genio ni acudir a supuestas fuentes cercanas a la negociación ni a ejecutivos de cualquiera de las partes, para darse cuenta de lo que sucedió.
Lo que pasó es evidente y se enmarca en una serie de acontecimientos que llevaron al fracaso del proceso de venta, mismo que se volvió un dolor de cabeza para la institución estadounidense y que además dejó varios damnificados, sobre todo un país de casi 130 millones de habitantes al que le hubiera venido bien que uno de sus bancos más importantes y tradicionales se hubiera consolidado mediante alguna operación de capitalización.
Lo que mal empieza….
Dicen que lo que mal empieza, mal acaba; el proceso de venta de Banamex inició mal por varios factores; el primero de ellos fue el hecho de que Citigroup inició el proceso de venta en un momento crítico para la economía global.
Este proceso forma parte de toda una estrategia global ya que Citigroup quiera salir de los negocios de banca de menudeo para concentrarse exclusivamente en el negocio bancario corporativo, pero las condiciones de la economía eran críticas en un momento en el que los bancos centrales empezaron a subir las tasas de interés y la inflación se disparó.
Esta situación económica puso presión sobre los sistemas bancarios, les benefició por un lado por el aumento de sus ingresos ante mayores tasas de interés, pero también los expuso por el lado de sus carteras crediticias y sus compromisos en los mercados de renta fija, con bonos valuados a una tasa de interés mucho menor, incluso en algunos casos cercanos al cero absoluto.
La venta de un banco como Banamex se iba a complicar por este simple hecho, pero de cualquier manera puso concretarse después de intensas negociaciones, solamente que un factor también fue decisivo.
Intromisión gubernamental
Debido a que en México el negocio bancario es una concesión gubernamental, con toda seguridad Citigroup tuvo que avisar al gobierno su intención de vender Banamex.
Una operación de tal magnitud siempre tiene que se autorizada por las autoridades regulatorias de cualquier país, México no es la excepción.
Pero antes de que siquiera Citigroup recibiera la primera oferta por Banamex, el gobierno mexicano lanzó una advertencia que de manera automática dejó fuera de la operación a todos los bancos globales, y un altísimo porcentaje de los empresarios financieros o no de México.
El gobierno mexicano advirtió que no autorizaría la operación de venta de Banamex si el capital del comprador no era de origen mexicano; desde un inicio se calculó que el banco debería venderse entre 6,000 y 10,000 millones de dólares, un poder de inversión de dicha magnitud no la tiene cualquier empresario.
Con la absurda condición con la que se cerró al mercado global bancario la adquisición de Banamex, más otra serie de intromisiones como alentar al empresario Carlos Slim a comprar el banco sin que hubiera éxito, más declaraciones sobre el negocio bancario considerando a las instituciones como “abusivas”, el proceso de venta se enrareció cada día más.
La condición gubernamental dejaba de facto solamente a un máximo de cuatro empresarios con posibilidades de adquirir el banco. El empresario Germán Larrea, el segundo empresario más acaudalado de México, llevó a cabo intensas negociaciones por varios meses y parecía que se haría del banco finalmente, a pesar de la animadversión personal del presidente de la República hacia él.
Ni para dios ni para el diablo; la gota que derramó el vaso, Citigroup se levanta de la mesa
Nunca lo podremos comprobar, pero la declaración del martes en el sentido de que si el empresario Germán Larrea se desistía de comprar Banamex, luego de un conflicto tras la ocupación de una parte de las vías ferroviarias concesionadas por otros gobiernos al empresario, el gobierno compraría Banamex, fue la gota que derramó el vaso.
¿Sentarse a negociar la venta de Banamex con un gobierno que ya había demostrado su estilo de negociación ventajoso?, ¿entrar en conflicto, así como en un eterno estira y afloja?, ¿exponerse a que el valor del banco bajara todavía más luego de las cuentas alegres del jefe del ejecutivo mencionadas el mismo día que anunció la intención de adquirir Banamex?
Esas y otras preguntas más seguramente se hicieron el Nueva York, donde está el corporativo de Citigroup, la posibilidad de “regalar” el banco al gobierno no fue algo que los hiciera felices.
Citigroup esperará mejores tiempos, tratará de colocar el banco en el mercado de valores en donde también hay riesgos, pero es preferible esperar.
Y sobre todo, llamó la atención el año en el que piensa hacerlo, no es cosa menor y deja mucho que pensar a los mal pensados como su servidor; Citigroup reiniciará el proceso de venta de Banamex, supuestamente en el mercado de valores mediante una Oferta Pública Inicial en el año 2025, es decir, después del año 2024, el mensaje es obvio.