Uno de los soportes de la cúpula priista es el número oficial de militantes que luego de Morena, tiene el tercer lugar.
Las cifras no cuadran con las muestras de músculo en las calles y sus reuniones, luego de ver una cúpula reducida pero sólida alrededor del porro Alejandro Moreno Cárdenas, golpeador de gente respetable, y no es lógica que tenga tantos militantes si en el interior del país han cerrado oficinas y perdido registros estatales.
Esta fantasiosa cantidad de militantes que utilizan como respaldo para mostrar vida, tiene varias explicaciones, todas ellas desmienten la cantidad de militantes que dicen tener.
En primer el último padrón con el que cuenta el INE de los partidos políticos tiene más de cinco años, en los cuales han sucedido muchas cosas, no se ha vuelto a dar a conocer el número exacto de afiliados.
Los priistas se cambian de partido o dejan de pertenecer al tricolor sin darse de baja. Además, ese partido cuenta con militantes de avanzada edad, quienes al morir lo último que se les ocurre a sus deudos es darlos de baja en el partido al que pertenecieron.
Uno de los datos que debe tomarse en cuenta es que los pocos programas sociales que se aplicaban durante los regímenes del PRI, eran a cambio de dos condiciones: la filiación y el voto. La primera de inmediato, la segunda a corto plazo.
Quienes se afiliaron sólo para obtener ayuda del gobierno, nunca se dieron de baja, lo cual implica a más 500 mil militantes.
Las cifras oficiales de la militancia del PRI es de 1 millón 411 mil 899 mexicanos. Si le quitamos medio millón tendría menos que el PRD en el momento de morir.
La fortaleza del PRI, a través de sus militantes es otra de las mentiras de Alito, quien cada día está más solo y más desquiciado, con la que intenta evitar la cárcel, de donde, de haber justicia, no saldría pronto.
Junto con el PAN, el tricolor se llevará una sorpresa en el padrón del INE, que, de ocurrir en este momento, podría no contar con el mínimo de afiliados: por lo menos, 246 mil 279 militantes en todo México y 3 mil militantes en 20 entidades.
La renuncia del senador del tricolor, Néstor Camarillo Medina, quien renunció a su militancia del tricolor, junto con más de 3 mil militantes de Puebla, deja a ese grupo parlamentario en la cámara alta con 13 integrantes, se convierte en la cuarta fuerza electoral del senado y corre el riesgo de perder la tercera vicepresidencia de la mesa directiva. Debe haber una presidencia y tres vicepresidencias encabezadas por las fracciones parlamentarias con senadores. Esos puestos estaban en manos de Morena, el PAN y el PRI, cuyo lugar ocupará el Partido Verde.