Colombia registró al menos 31 ataques guerrilleros durante el fin de semana, incluida la explosión de un coche bomba en el departamento del Cauca que dejó 21 personas muertas y 56 heridas, en lo que autoridades consideran la arremetida contra civiles más letal en las últimas tres décadas.
Los hechos ocurren en medio de la campaña para las elecciones presidenciales del 31 de mayo y han sido atribuidos por el gobierno a una facción disidente de las extintas FARC, encabezada por alias Iván Mordisco, uno de los principales líderes armados que rechazó el acuerdo de paz de 2016.
El atentado más grave se registró el sábado en una carretera del Cauca, donde la explosión dejó un cráter de gran tamaño, vehículos destruidos y cuerpos esparcidos en la zona. De acuerdo con el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, el número de víctimas mortales aumentó a 21.
“Por favor, no más muerte, no más violencias”, expresó Joao Valencia, familiar de una de las víctimas, durante una manifestación en Cajibío, cerca del lugar del ataque.
Escalada de violencia en regiones estratégicas
La ofensiva se concentró en tres departamentos del suroeste del país, particularmente en Cauca, una región con alta presencia de cultivos ilícitos y disputas entre grupos armados.
Autoridades militares señalaron que los ataques incluyen explosivos, vehículos incendiados y acciones coordinadas contra infraestructura y población civil. La violencia continuó el lunes con nuevos incidentes, como la quema de un camión en Jamundí y la explosión de otro vehículo cargado con explosivos sin víctimas reportadas.
El gobierno federal atribuye esta escalada a una reacción de los grupos armados ante la presión militar, tras el fracaso de los intentos de negociación impulsados por el presidente Gustavo Petro.
“El terrorismo cuando se emplea de esa manera… es porque la presión es tan fuerte… que la única opción es atacar a los más indefensos”, afirmó el ministro Sánchez.