The New York Times (NYT) publica una nota inquietante que, de resultar cierta, cambiaría radicalmente la lucha contra el narcotráfico en México y las relaciones bilaterales de nuestro país con nuestro vecino del norte.
El diario señaló que el presidente Donald Trump “firmó en secreto” para que el Pentágono comience a emplear fuerza militar contra cárteles que su administración considera organizaciones terroristas. De confirmarse esta información, la orden abriría la puerta para ejecutar operaciones militares directas en el mar, el aire y el territorio extranjeros.
En su conferencia del 8 de agosto, la presidenta Sheinbaum, con buenos reflejos, dijo que fue informada de que venía esta orden ejecutiva, pero que de ninguna manera significa una invasión a nuestro territorio.
No perdamos de vista cuatro hechos:
Primero, que hace un año, el 25 de julio, integrantes o efectivos de agencias estadounidenses participaron en la extracción de El Mayo Zambada, con las consecuencias que todos conocemos.
Segundo, la reciente fuga de El Hermano Wang de la casa donde estaba detenido, después de que un juez cambió su medida cautelar, y un comando se lo llevó a pesar de la vigilancia de la Guardia Nacional. Recordemos que El Hermano Wang era una pieza fundamental para alimentar el discurso de Donald Trump de que el origen del tráfico de fentanilo —que mata a 100 mil estadounidenses al año— inicia en China, el cual es el verdadero enemigo en la guerra comercial de Estados Unidos.
Tercero, el fracaso del operativo reciente entre los estados de Jalisco y Guanajuato, encabezado por la Secretaría de Seguridad Pública, la Guardia Nacional y demás autoridades mexicanas, para capturar a El Mencho, líder principal e histórico del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Cuarto, el anuncio del gobierno de Estados Unidos de elevar la recompensa por la captura de Nicolás Maduro a 50 millones de dólares, relacionándolo con el Cártel de Sinaloa, una de las organizaciones criminales que la administración de Donald Trump nominó como terrorista.
Todos deseamos que las afirmaciones de la presidenta de la República sean ciertas. Que en verdad exista una mejor colaboración y coordinación entre autoridades mexicanas y estadounidenses para el combate al narcotráfico en ambos lados de la frontera. Sin embargo, algunas preguntas rondan en el ambiente: ¿Qué haría el gobierno mexicano si algunos integrantes o personajes clave del narcotráfico en México fueran abatidos con ataques de drones no tripulados, que incluso podrían realizarse desde fuera del espacio aéreo mexicano? ¿Cuál sería la postura de México si, un buen día, un líder criminal o un político fuera extraido, apareciera en territorio estadounidense y fuera detenido por las autoridades de ese país?
En la política no hay sorpresas, sino sorprendidos.Eso pienso yo. ¿Usted qué opina? La política es de bronce.
@onelortiz
https://youtu.be/EdSNZD_Xw1w?si=H1Q4WqGaMe6dO1jX