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Columnas
Donald Trump desde la campaña presidencial de 2016 levantó la bandera del nacionalismo y acuñó la bandera de “Hacer Grande América de Nuevo” y a casi diez años, medianamente le ha funcionado, le permitió en un par de ocasiones alcanzar la presidencia.
Sin embargo, la fortaleza de su discurso no fue tanta y sucumbió ante la fuerza demócrata encabezada por Joe Biden hace cuatro años.
La economía, las finanzas y la inflación fueron englobadas por Trump en su frase, ante los resultados mediocres, que los estadounidenses califican, alcanzó Joe Biden. Tal fue la recuperación y fuerza que lo impulsó su retorno a la Casa Blanca.
La fuerza inevitable de la realidad alcanzó ya a Trump y más allá de sus palabras, la economía estadounidense sumó 151,000 empleos en febrero por debajo de los 170,000 que pronosticaban los expertos sondeados por Dow Jones, pero algo más de los 143,000 registrados en enero, según informó este viernes la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo.
Y si no fuera suficiente la tasa de desempleo subió el 4.1 por ciento frente al pronóstico de que se quedaría inmóvil en el 4 por ciento.
Como era de esperar el desempleo entre los latinos subió, al pasar del 4.8 al 5.2 por ciento. El sector sanitario, financiero del transporte y almacenes, se trata de la primera cifra completa registrada en la era Trump (en su segunda etapa) y por tanto podría estar influida en alguna medida por su política, en especial los recortes de empleo en el Gobierno Federal y la inestabilidad financiera provocada por sus vaivenes en los anuncios de aranceles a: México, Canadá y China, durante las últimas semanas.
La incertidumbre política, económica y financiera se ha traducido en despidos, que en Washington amenazan con sacudir la economía, basta ver que, en menos de dos meses en la Casa Blanca, Trump ha agitado nubes de tormenta en la economía, en su mayoría sólida, que heredó del demócrata Joe Biden, prometiendo reformarla para responder al descontento de los electores.
Lo cierto es que el gobierno redujo 10,000 puestos en febrero, una señal de que los recortes liderados por el multimillonario Elon Musk al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) ya han empezado a reflejarse en datos oficiales, aunque sólo parcialmente.
Donald Trump y su “mejor amigo y consejero” Elon Musk son los responsables directos de entre el decir y el hacer, por lo que se ve, el fracaso de la frase que tanto impulsa el inquilino de la Casa Blanca.
Las falsedades con las que se conduce Donald Trump serán su perdición, pero los estadounidenses, como siempre sucede, serán los que paguen la conducta del que eligieron en noviembre pasado.
@ncar7