El aeropuerto más grande del mundo, el Hartsfield-Jackson de Atlanta, llega a movilizar a 350 mil personas al día, es un caos en donde las molestias, las discusiones y los reclamos se reproducen por las enormes filas para poder llegar al primer filtro de revisión en esta terminal.
En dónde están los políticos que siempre dicen que buscan el bienestar de los estadounidenses.
La lucha política entre los políticos que forman el partido republicano, (con una mínima mayoría en el Congreso) no llegan a un acuerdo con los demócratas en torno al presupuesto que debería de ejercer el gobierno para este año y los afectados son los viajeros nacionales e internacionales que utilizan los más de 5 mil aeropuertos públicos del país.
Estados Unidos cuenta con una de las mayores redes aeroportuarias del mundo por lo que problemas como éstos tienen repercusiones internacionales.
El 22 de marzo de 2026 el cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha afectado a la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), más de 400 trabajadores a nivel nacional han renunciado, la gran mayoría con alta especialización y más de 50 mil han sido obligados a trabajar sin salario desde hace 40 días debido a las diferencias políticas y a que los agentes de la TSA son considerados empleados federales "exentos" o esenciales, lo que significa que deben continuar trabajando durante las interrupciones en la financiación del gobierno a pesar de no recibir su remuneración a tiempo.
Lo cierto es que nunca en la historia reciente estadounidense se habían registrado problemas como los que se viene sucediendo desde la semana pasada.
La falta de personal, la inconformidad de muchos de los trabajadores de la TSA ante la falta de pago han provocado aglomeraciones en las terminales que han generado además de la molestia, la perdida de vuelos de miles de usuarios y un creciente daño colateral que pasa por hoteles, transporte, eventos deportivos, políticos, deportivos y todo por disputas de orden político.
Reportes de TSA poco más del 50 por ciento de los trabajadores que laboran en el primer filtro para que los pasajeros ingresen a las zonas seguras del aeropuerto, no se han presentado, más allá de las amenazas y dichos de las autoridades. La presencia de los elementos del ICE no ha sido bien recibida por la mayoría de los viajeros y en verdad, nada están o pueden hacer, no tienen conocimiento de ninguna de las actividades necesarias, ni de la operación de las maquinas de rayos X y mucho menos de trato social alguno.
Donald Trump parece haber minimizado el problema por este cierre parcial del gobierno, pero la realidad, esa terca y necia realidad lo han superado.
@ncar7