En las políticas públicas, de trabajar en equipo, se cosechan rápidamente resultados que fueron trazados en las metas de un gobierno. Si hablamos específicamente del proyecto de transformación, sin duda, podemos decir que la labor que se lleva a cabo, detallada y organizada, influye para que los cambios sustanciales provoquen algún efecto positivo en la sociedad. De entrada, tenemos que subrayar que estamos en un proceso de continuidad que comenzó Andrés Manuel López Obrador. La propia Claudia, con su estilo propio, tiene una función pública eficaz. Es verdad, muchos se han sorprendido por la capacidad y el oficio que ha mostrado Claudia. Su aprobación, que goza de una salud extraordinaria, tiene el 80% de respaldo de la gente.
Con ese nivel que ha mantenido el gobierno que encabeza Claudia Sheinbaum, de manera significativa, se percibe como hemos ido avanzando, sobre todo en materia económica. Nos hemos acostumbrado, por ejemplo, al buen desempeño del gabinete de la presidenta, en especial algunas secretarías de estado que, siendo pilares del desarrollo, sacan a flote el cargo para seguir afianzando a nuestro territorio. Lo que acredita a esa realidad, evidentemente, son los acuerdos comerciales que ha ido alcanzando México, especialmente en apertura y fortalecimiento del mercado interno. Todo eso, de suma relevancia, lo ha sabido encaminar Marcelo Ebrard, pieza fundamental en el armado de la jefa de Estado.
Podemos sentir, de hecho, todos los mecanismos que se han echado andar para fortalecer la economía de México. La apuesta por el plan México, en efecto, tiene mucha relevancia, sobre todo ahora que las instituciones del gobierno, a través de programas de asistencia y acompañamiento, proporcionan un esquema de financiamiento en conjunto con la iniciativa privada, en especial con el Consejo Coordinador Empresarial. El tamaño de esa estrategia, en paralelo a otras funciones, no limitan el quehacer arduo que se pone en marcha desde la Secretaría de Economía. El propio Marcelo, que tiene como tarea dar la mayor solidez a la economía, ha tenido un manejo que está marcando un precedente en la vida pública. Una forma para hacerlo, desde luego, radica en los canales de comunicación. El mismo T-MEC, que se concretará el siguiente año, claramente tiene un progreso.
Ese espíritu, que penetra desde la columna vertebral del proceso de transformación, ha posibilitado que las condiciones sean propicias. Marcelo Ebrard, que ha sellado acuerdos importantes en el foro de APEC, se reunió con ministros y encargados del departamento de comercio. Efectivamente, México, siendo uno de los países que ha mostrado al mundo su capacidad en la industrialización, emprendimiento, tecnología e innovación, tuvo mucho que presumir en Asía. Por eso de lo que se trazó, de apertura al comercio, darán paso a nuevas áreas de oportunidad. Ante el APEC, de hecho, los países que son miembros activos mostraron su total respeto por México y la presidenta Sheinbaum. Reconocieron, entre muchos aspectos más, que las políticas públicas, como uno de los componentes, son una garantía para mejorar la calidad de vida de la gente. En efecto, por nuestro territorio nacional, de viva voz de los protagonistas de la cumbre, dijeron tener mucho respeto por el proyecto de transformación.
Un país con ganas de salir adelante y enfrentar los grandes retos de un mundo global, evidentemente, carga con desafíos. Marcelo Ebrard, de madurez y experiencia en estos ambientes, tuvo un destacado trabajo. De hecho, el marco nos puso a prueba y, de paso, supimos, con nuestros representantes, sacar el mayor provecho para avanzar en los diálogos con los funcionarios de comercio de los Estados Unidos, que se hicieron presentes. Es un hecho que debemos ser optimistas en vísperas del T-MEC. Diría que sí, sobre todo cuando ese destino está en manos de Marcelo, un operador eficaz del gobierno que encabeza Sheinbaum. Eso nos invade de alegría y nos llena de esperanza de que se concrete algo histórico.
Marcelo Ebrard, que no ha quitado el dedo del renglón, tiene reuniones cada semana para revisar avances del T-MEC. Paralelo a ello, lo vimos, puso en marcha una estrategia para nutrir de propuestas el contenido. Abrió el tema para que el flujo de ideas y los criterios con lo que debemos abordar el asunto, a sabiendas lo que está en juego, sean fructíferos para alcanzar un acuerdo previo a la negociación con Estados Unidos y Canadá. Y, por si eso fuese poco, que se ha hecho una costumbre en la gestión de Claudia, es que seremos anfitriones de una vitrina internacional, que ha demostrado ser un telón de fondo para dar apertura a la economía entre los países que constituyen el entorno entre Asía y el pacifico. Efectivamente, el APEC, con ese esmero que imprimimos y las ganas de sobresalir, se llevará a cabo en 2028. Con este, sin temor a equivocarme, son dos logros cruciales que, a la postre, nos pondrán en el centro de los reflectores si hablamos estrictamente de foros internacionales.
Hace poco, gracias también a las solicitudes de la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, se gestionó ser anfitriones del STP Forum, que serán los días 3,4 y 5 de diciembre. Por eso y por muchas cosas, estamos atravesando un momento inmejorable en nuestra economía, que cada vez luce más fuerte no solamente con el fortalecimiento a la industrialización y la apuesta de lo que producimos con manos mexicanas, sino por la enorme vitrina que significa recurrir a cumbres internacionales que nos harán llegar a muchos lados, básicamente a seguir traspasando fronteras. Todo esto, en definitiva, es también mérito de Marcelo Ebrard.
Notas finales
Cualquier pérdida humana deja un enorme vacío, sobre todo si se trató de un personajes que aportó no solamente a la lucha por la democracia en México, sino a la construcción de una estructura de avanzada como el proyecto de la cuarta transformación. La pérdida del exsecretario de gobierno de Morelos, por una muerte natural, enlutó a la clase política del país, lo mismo que a la población en general. El punto es que, para completar la estructura en el gabinete legal, Margarita González Saravia, una mujer de convicciones que ha sabido encontrar la brújula para sentar las bases de la 4T, nombró a Edgar Maldonado. Esa apuesta, que luce atinada, le traerá mucho dinamismo y flexibilidad para tratar los asuntos de una política interna que, entre muchos aspectos más, requiere de entrega total a las causas del pueblo.