La falta de oportunidades para encontrar empleo en México se ha convertido en un tema de suma preocupación para los jóvenes recién egresados de universidades, desafortunadamente esta población se enfrenta al empleo no remunerado, sueldos bajos, sin prestaciones y largas jornadas de trabajo.
Casi la mitad de los profesionistas, es decir el 45.6% no logran encontrar plazas en el mercado laboral de acuerdo con la Encuesta Nacional de Egresados 2021 (ENE).
Además, la brecha de género prevalece y la situación de las mujeres en el mercado laboral no es favorecedora, parece que la mujer vive una situación de iniquidad interminable. Según la última encuesta de la ENE, la experiencia de las mujeres fue menos favorable y es aún mayor el porcentaje de aquellas que no contaron con prestaciones y en caso de tenerlas fueron inferiores a las de los hombres, la ONU recientemente señaló que esta desigualdad persiste y se le da poca relevancia al empoderamiento femenino. A nivel mundial la brecha salarial de género está estipulada en un 23%, la cual en México específicamente es del 30% al 40%.
La pandemia complicó esta situación que va de mal en peor, a casi un año de que inició esta crisis sanitaria del Covid-19, en el segundo trimestre de 2021 las personas desocupadas de 25 a 44 años representaron el 44.7% según cifras reportadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
La realidad es que hoy en día a pesar de que jóvenes hayan adquirido las habilidades y competencias óptimas a través de los años, salir al mundo laboral se convierte en un obstáculo para explotar su potencial, en muchos casos impulsándolos a tener que tomar la decisión de dedicarse a algo totalmente diferente a lo que estudiaron o acudir al empleo informal. Al darse cuenta de que es larga la espera para conseguir un espacio en el mercado laboral, aquellos que se graduaron justo cuando inicia la pandemia han visto aún más complicada está búsqueda precaria y esto ya no depende únicamente de si cuentan con experiencia laboral o no, ¿cuál podría ser su esperanza y motivación?. Otra realidad es que los programas de universidades no están diseñados para que salgan preparados para incorporarse al mercado laboral, sería muy importante brindar las herramientas de conocimiento necesarias para promover el emprendimiento, así como la educación empresarial. La crisis del desempleo no solo afectará a los jóvenes, sino que habrán efectos negativos en el desarrollo socioeconómico del país.