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Columnas
Cómo lo hemos señalado en este espacio, el sector primario parece que no es una prioridad para el Segundo Piso de la Cuarta Transformación.
A casi seis meses de que inició la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, no hemos tenido noticia alguna de su programa estrella: Cosechando Soberanía, y mucho menos de las estrategias para incrementar la producción agroalimentaria.
Sólo ha destacado el trillado caso del maíz transgénico, con una reforma constitucional que prohíbe su siembra, pero que no da alternativas a los agricultores para aumentar la producción de granos básicos
Antes, en el periodo que tanto critican quienes hoy son gobierno, si había programas especiales dirigidos al campo, los cuales implicaban el compromiso presupuestal que llegaba de la Secretaría de Hacienda, a propuesta de la Secretaría de Agricultura, y este, a su vez a la Cámara de Diputados.
Había presupuesto, por ejemplo, para fomento ganadero, fomento agrícola, programas de apoyo de la comercialización, programas de infraestructura, pecuaria, maquinaria agrícola. Hoy, el poco presupuesto que se tiene para el sector, se corre el riesgo de ser retirado por Hacienda.
Veíamos a un sector creciente en vías de desarrollo, competitivo y que, además, permitía a los productores, desde pequeños o medianos, escalar a medianos o a grandes productores; hoy día más que perder el interés por el campo, lo hacen o abandonan por razones económicas.
A lo largo del territorio nacional, podemos ver invernaderos o sistemas de riego abandonados, ya que los agricultores, al no recibir financiamiento, prefieren abandonarlos o desmantelarlos.
La prioridad son los proyectos especiales insertados desde Palacio Nacional, lo que está llevando a una reducción presupuestal y la eliminación de los programas que ayudaban al sector primario, pero también a los emprendedores del campo.
El desmantelamiento del sector agropecuario ha sido también a nivel institucional, delegaciones y áreas exclusivamente para atender a los productores, planear apoyos, dar seguimiento, y acompañamiento técnico, entre otras actividades, hoy día se van desmantelando poco a poco, iniciando por recortes de personal de manera injustificada.
Hoy en día, las delegaciones las puede dirigir lo mismo cualquiera del área administrativa o la que sea, sin tomar en cuenta que al frente deben estar profesionistas preparados y con experiencia en el sector. Hemos visto desde el encargado del área de informática o contabilidad dirigir los destinos de estas oficinas, que antes eran de atención prioritaria para el sector agropecuario en todo el país.
En el caso de los Estados Unidos (principal socio comercial), para acceder a los apoyos, el gobierno condiciona de alguna manera a los agricultores seguir la línea de producción prioritaria, que ocupan tanto de manera interna como para exportación de excedentes.
Ante esto, nuestro país no podrá competir a nivel internacional ni ser un sector competitivo y, con ello, estará en juego la tan mencionada y publicitada soberanía agroalimentaria, la cual definitivamente, no tenemos y será difícil alcanzar, al menos en este sexenio.
LUIS P. CUANALO ARAUJO
Especialistas-Empresario del sector agropecuario
Presidente del Colegio de Ingenieros Agroindustriales de México, A.C
Instagram: @luiscuanalo