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Columnas
Han pasado seis semanas desde que el congreso federal tomó protesta. En ese tiempo, en efecto, la fracción parlamentaria de Morena ha intensificado los trabajos que, se sabe, dejó pendientes el expresidente López Obrador con su paquete de iniciativas. Hasta ahora, cinco propuestas de veinte han tenido modificación en el marco constitucional. Las demás, a propósito de la agenda de prioridades, están previstas que se lleven a cabo en los próximos días o, de plano, en las semanas que transcurran de este mismo mes, sobre todo en ese clima de cambio que se ha gestado con la llegada de Claudia Sheinbaum a Palacio Nacional.
Siendo así, el congreso federal ha sido pionero de este proceso de construcción del segundo piso de la cuarta transformación. En efecto, Ricardo Monreal, desde el primer día en San Lázaro, tomó el control legislativo y político como coordinador de la fracción parlamentaria. A él, de hecho, podemos atribuirle esa capacidad que sabe imprimirle para encauzar los trabajos, especialmente aquellos que, por su clima, llegan a intensificar su debate con la oposición. Ese diálogo, por ejemplo, le sigue resultando un mecanismo infalible no solamente para defender los temas, sino para posicionarse en lo inmediato. De esa forma Monreal mantiene ese nivel que mostró en su paso por el Senado de la República, tanto en liderazgo, como en madurez.
Su principal fortaleza, entonces, es el liderazgo natural que tiene para coordinar este tipo de encomiendas. De hecho, todas las posiciones claves que se generan dentro del congreso de San Lázaro pasan por las manos de Ricardo Monreal, especialmente la toma de decisiones. Hay, por ejemplo, designaciones fundamentales como la del legislador Pedro Haces, o Fernando Castro Trenti. Este último, por cierto, fue una de las piezas cruciales en el proceso electoral que encabezó Claudia Sheinbaum. Esa labor estriba en tareas de organización y logística que, bajo la batuta de Monreal, fueron puestas en marcha. De ese modo, la planeación, a lo largo y ancho del país, tuvo matices que, evidentemente, contribuyeron al triunfo abrumador de Morena.
Ahora, liderazgos claves de San Lázaro han asumido posiciones cruciales. Podemos decir, a grandes rasgos, que son actores del primer círculo de Ricardo Monreal. El mismo Castro Trenti, además de la tarea interna que tendrá, funge como uno de los operadores claves del zacatecano al interior de la fracción. Esto ha hecho más eficiente el trabajo que, tras bambalinas, se lleva a cabo al interior. En efecto, se puede hablar de un frente muy sólido que ha ido construyendo el presidente de la Junta de Coordinación Política. Estas mismas semanas, que fueron cruciales, vimos precisamente esas cualidades adheridas al liderazgo del que hablamos.
Sucede, por lo que hemos podido percibir, que Ricardo Monreal está de regreso como una de las figuras con mayor protagonismo del país, sobre todo en una posición donde la atención de los reflectores es de interés social. Y en un lugar central como ese, Monreal, es, sí así lo decide en un futuro, una de las cartas fuertes para competir dentro de unos años más por la presidencia de la República. Esa decisión, en efecto, será una determinación que tome el mismo coordinador, que ha hecho de su capacidad una herramienta para el desarrollo del territorio nacional, especialmente en el aporte de las reformas constitucionales que, en definitiva, son el principal sostén de las políticas públicas.
Ciertamente, falta una eternidad para ir pensando en el relevo de Claudia Sheinbaum en 2030. Lo cierto es que, hoy por hoy, Monreal, sin ir más lejos, está en el mejor nivel de su carrera. Por ello, es imposible no pensar en él para la continuidad del proyecto de transformación en un futuro. Repito, solo el coordinador de los diputados tendrá esa decisión en sus manos. Sin embargo, se trata de un tema que muy a menudo saldrá a la luz pública, máxime cuando los meses siguen avanzando. De hecho, ha sido muy común que los ejercicios electorales, como los que atestiguamos, se anticipen a una velocidad impresionante.
Mientras ese momento llegue, lo cierto es que Monreal, tal y como pasó en el Senado de la República, ha cobrado mucha fuerza en su liderazgo. Tiene el control político de San Lázaro, desde sus estructuras hasta la toma de decisiones, especialmente en el reparto de comisiones y tareas cruciales de operación administrativa. Eso, además de aumentar su fortaleza como líder, lo pone en los titulares de la prensa como uno de los perfiles con mayor influencia en nuestro país. Y si alguien es capaz de revertir cualquier escenario, y hacer posible lo imposible, es el mismo Ricardo Monreal, dirigente de la fracción parlamentaria de Morena, y uno de los aliados esenciales de Claudia Sheinbaum.