Feminicidios, personas asesinadas y colgadas de puentes, acompañadas de mantas con amenazas de grupos delictivos; personas desparecidas que se cuentan por miles, tráfico ilegal de armas, masacres, niñez reclutada, tiroteos entre miembros de las fuerzas armadas y grupos delictivos, es el rostro de la violencia y crisis de derechos humanos en México, que por momentos nos ha hecho sentir y vivir como si estuviéramos en una guerra.
Aunque el estado mexicano no ha reconocido los niveles de violencia equiparables a una guerra, y no haya bombardeos, ataques químicos, misiles lanzados desde portaaviones, ni participación de potencias extranjeras, ni discusiones en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, los delitos que se comenten en México, sí son considerados como crímenes de guerra por el Derecho Internacional Humanitario.
Durante una conversación que sostuve con Lucía Chávez, encargada de la Subdirección de Análisis y Estrategia en la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH) para en N+MEDIA de Televisa Univisión, refirió que para tener un panorama más amplio y poder explicar mejor tendríamos que ir un paso atrás y preguntarnos si en México existe un conflicto armado interno que cumpla con dos condiciones para catalogar los crímenes que se cometen en México como crímenes de guerra o de lesa humanidad. Uno, que las hostilidades deben de alcanzar cierto nivel de intensidad. Por ejemplo, cuando el gobierno debe recurrir a la fuerza militar, porque ya no alcanza la fuerza de la policía civil para poder combatir la violencia armada propagada entre grupos armados. Y dos, que estos grupos armados que desafían a las fuerzas federales dispongan de cierta estructura de mando, es decir la suficiente capacidad de organización y de fuego.
Y es que a más de diez años de que el ex presidente Felipe Calderón iniciará su estrategia contra el narcotráfico, en 2006; el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, señaló que México fue el país donde más personas murieron de forma violenta en el transcurso del año 2016, sólo por detrás de Siria, donde hay una guerra reconocida y por delante de Irak y Afganistán, donde hubo guerras.
Respecto a la postura del Estado mexicano en el reconocimiento de la existencia de crímenes de guerra, para Lucía Chávez parece un discurso contradictorio, que por un lado, reconoce los crímenes de gobiernos anteriores además de una crisis humanitaria y violación a derechos humanos, pero no se actúa en consecuencia.
Mientras que el estado mexicano, no reconozca la comisión de crímenes de guerra o de lesa humanidad, se mantiene lejos de la vigilancia internacional y de la Corte Penal Internacional. En tanto, miles de personas que han sido y siguen siendo víctimas de un conflicto interno armado no reconocido, están lejos de ayuda internacional humanitaria.