*Vaya papel de un país que presume un día sí y otro también de ser una de las naciones más “humanas” del mundo
México es un país que ha dado pasos atrás en su política exterior, ante los evidentes sesgos ideológicos de quien encabeza y dicta la política exterior de nuestro país, que no es la cancillería ni la diplomacia mexicana sino el jefe del ejecutivo.
Sin embargo, lo visto y escuchado a principios de la semana cayó en la patético, para ponerle un calificativo, indigno de la tradición diplomática de nuestro país y peor aún, de un país que dice que respeta los derechos humanos.
El derecho humano esencial es el de la vida, y ese derecho fue claramente violentado durante los ataques que “sicarios” (no tienen otro calificativo, del grupo terrorista palestino Hamas, realizaron en Israel.
Los personajes en cuestión masacraron a familias enteras durante los ataques que todos conocemos, sin importar si eran adultos mayores, jóvenes, mujeres o niños, simplemente los mataron a sangre fría.
No hay excusa alguna que puedan mencionar quienes realizaron estos actos de barbarie para justificarlos, nada ni nadie tiene derecho a hacer eso, incluso si se trata de una venganza o de una acción “patriótica”.
Se trató de una masacre, de un atentado terrorista, de una acción digna de bestias, no hay justificación alguna y cualquier ser humano que se precie de serlo tiene que condenarlo, sobre todo si ese ser humano preside una nación y presume un día sí y otro también la supuesta esperanza y júbilo que ha generado en el “pueblo” sus acciones y su gobierno.
Olvidemos lo pasado, la negativa a condenar las acciones de vulgares dictadorcillos como Daniel Ortega de Nicaragua o Nicolás Maduro de Venezuela; esto se trató de algo que exigía una acción y palabras contundentes, condenar con todas sus letras estas acciones.
Con el paso de las horas, después de las acciones llevadas a cabo por estas bestias humanas de Hamas, algunas versiones hablaban de actos tan bárbaros como (disculpe usted pero es necesario poner esto en todas sus letras), la decapitación de niños.
En algunos sitios de prestigio como el del diario El País, las notas de los periodistas señalaban que el propio presidente de Estados Unidos, Joe Biden, señalaba haber visto fotografías y videos con esas imágenes, que pusieron a su disposición los servicios de inteligencia de su país.
Otros sitios de renombre como Bloomberg, señalaban que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, había señalado a sus cercanos que efectivamente, los “sicarios” de Hamas habían decapitado niños y matado a adultos mayores totalmente desprotegidos, sin armas, sin más pecado que el hecho de haber nacido en ese país.
Hasta este momento no hay evidencia fotográfica del degollamiento de niños, al menos quien esto escribe no lo ha constatado y espera no hacerlo.
El debate continúa, medios internacionales y de prestigio señalan que sí sucedió, mientras que los voceros de Hamas lo niegan; las versiones de que algunos mandatarios del mundo vieron evidencias también la manejan los grandes medios del planeta.
Pero, lo que sí sucedió fueron masacres de personas inocentes, ciudadanos que tenían una vida común, planes para el futuro, que de hecho convivían en ese momento con sus seres queridos al estar llevando a cabo la fiesta nacional judía más importante.
Muchas de esas personas fueron masacradas, así con todas sus letras, fueron asesinadas a sangre fría.
Imagínese si llegara a confirmarse que niños inocentes fueron degollados.
Pero resulta que en un país que presume de humano, que un día sí y otro también se presume del gran corazón del pueblo, que dice ser feliz y estar a la vanguardia en desarrollo y bienestar, pues se negaron a condenar la masacre.
Resultaron “pacifistas”