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Erradicación del feminicidio, otra de las asignaturas pendientes

Erradicación del feminicidio, otra de las asignaturas pendientes

Columnas miércoles 07 de diciembre de 2022 -

Exdiputada federal, asesora de la AC Impulsa y colaboradora del STUNAM

A pesar de los avances en materia legislativa y judicial para castigar el feminicidio –así como los acontecimientos inéditos de sensibilización del movimiento feminista en nuestro país–, no hemos avanzado gran cosa para combatir este delito. Tan solo en los primeros diez meses de este año, se contabilizaron cerca de 800 víctimas y en octubre, 80 casos.

Por ejemplo, la semana pasada, el asesinato de Victoria Ivone causó conmoción entre la población, ya que se presume que el agresor fue su expareja sentimental, a la que ella le había ganado la custodia de sus hijas. Las primeras investigaciones señalan que el juez que llevó el caso había ordenado a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México medidas precautorias de protección, la cuales fueron vulneradas.

¿Hasta cuándo la ideología patriarcal seguirá dominando en las familias mexicanas? Necesitamos implementar medidas de prevención educativas que reestructuren la noción cultural que ha legitimado por siglos la violencia contra la mujer y ha generado esta ola imparable de feminicidios.

En México –por desgracia–, es ya un hecho común el leer o escuchar información sobre este tipo de asesinatos, en los que la mayoría de las veces los responsables son las parejas de las víctimas. En varios de los casos analizados hay un contexto de relaciones de poder, dependencia y desigualdad, en el que los hombres matan a las mujeres porque quieren y pueden.

Generalmente –en algunos medios de comunicación estatales–, las víctimas de feminicidio son mostradas como personas sin valores, infieles o adictas al consumo de alcohol o drogas. De ahí que hay que insistir en que las autoridades judiciales –al proporcionar información a los medios–, cumplan los protocolos para evitar que se estigmatice a las víctimas. Es muy importante también ayudar a madres y padres, y a los cuidadores, a educar de forma respetuosa y proyectar un ambiente donde la violencia, en cualquiera de sus manifestaciones, no esté presente.

Hay que entender que golpear a las hijas y los hijos es violencia; gritar, castigar y hacer sentir culpable a otra persona, es violencia. Hay muchas formas de maltrato y todas pueden dejar secuelas físicas y emocionales graves. Por ello, es importante revisar los indicios de maltrato y ayudar a las víctimas a encontrar seguridad y apoyo.

El caso de Victoria Ivone –al que me referí al inicio–, es la evidencia de que las autoridades están fallando; a ella no se le brindó la seguridad que necesitaba y hoy está muerta. Si la mujer hubiese contado con la protección ordenada por el juez, el destino de sus dos hijas no sería incierto. ¿Quién velará por los niños que –como esas dos pequeñas–, pierden a su madre asesinada por su progenitor?

¿Las leyes y las instituciones encargadas de la niñez en México cuentan con la infraestructura y los recursos económicos para atender a los huérfanos o éstos quedarán en el desamparo o a merced de la familia de algún pariente con conductas misóginas?

El futuro de los huérfanos por feminicidios debe ser atendido por las autoridades. El Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, (SNDIF) debe trabajar en políticas públicas que aseguren que las niñas y los niños no van a repetir los patrones de misoginia y machismo que vivieron en el seno familiar.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU-Mujeres), en su exposición Cinco datos clave que debe saber sobre el feminicidio, subraya que la violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones más generalizadas de los derechos humanos en el mundo. “El feminicidio –expone–, es un problema que no reconoce fronteras entre países y territorios” y las cifras indican que al menos dos de tres mujeres en el mundo sufren de maltratos físicos y psicológicos, que se manifiestan de modo diverso.

Explica que “el nuevo informe, en 2021, Asia registró la cifra más alta de homicidios de mujeres y niñas a manos de la pareja o de la familia: 17 mil 800 feminicidios. En orden descendente, le siguen África (17 mil 200); América (7 mil 500); Europa (2 mil 500) y Oceanía (300). Los datos disponibles ajustados por el total de la población revelan que, en 2021, 2,5 mujeres y niñas por cada 100 mil personas murieron a manos de la pareja o la familia en África; en comparación con América (1,4); Oceanía (1,2); Asia (0,8); y Europa (0,6)”.

La agrupación multinacional advierte que es muy probable que la escala real del feminicidio sea mucho mayor y que si bien las cifras que se presentan en el informe son alarmantes “estas son sólo la punta del iceberg. Aún hay muchos feminicidios sin registrar. En casi cuatro de cada diez homicidios intencionales de mujeres y niñas en 2021, no hay información suficiente para identificarlos como homicidios por razones de género, debido a las diferencias procesales en la investigación y el registro de la justicia penal”.

Indudablemente el combate al feminicidio es un tema prioritario. Como sociedad estamos obligados no sólo a reflexionar, sino a tomar acciones y hacer un llamado a establecer un verdadero compromiso social, para generar espacios libres de violencia para las niñas y mujeres. Uno de los primeros pasos que tenemos que dar, es promover el respeto entre los seres vivos, sobre todo, el derecho a la vida.

Sin duda hay que seguir insistiendo en la búsqueda del perfeccionamiento de las leyes, para la prevenir y sancionar la violencia y fortalecer a las organizaciones e instituciones que promueven los derechos de las mujeres, para asegurar el acompañamiento a las víctimas.

Considero que la erradicación del feminicidio es otra de las asignaturas pendientes –no sólo en México, sino a nivel mundial–, e intuyo que en nuestro país esto sólo será posible cuando se implementen políticas públicas de igualdad, educación y prevención, así como mejores servicios de educación, salud y una auténtica aplicación de la justicia.

Exdiputada federal, asesora de la AC Impulsa y colaboradora del STUNAM

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