La IX Fiesta de las Culturas Indígenas, Pueblos y Barrios Originarios de la Ciudad de México, reunió en el Zócalo capitalino a un millón 400 mil visitantes, desde su inicio el 4 de agosto hasta el domingo 20, un récord que supera el número de asistentes de las ediciones anteriores.
"Logramos un nuevo récord durante la IX Fiesta de las Culturas Indígenas, Pueblos y Barrios Originarios de la Ciudad de México, con la asistencia de un millón 400 mil personas al Zócalo capitalino, del 4 de agosto hasta el día de hoy. Somos una Ciudad que rinde homenaje a nuestras raíces y abre espacios para que la riqueza cultural se exprese. Así reafirmamos nuestra visión anticolonialista, antirracista y reivindicamos nuestro pasado glorioso que también es presente. ¡Vivan los pueblos indígenas!", expresó el Jefe de Gobierno, Martí Batres, en sus redes sociales.
La última jornada de la Fiesta inició a las 12:00 horas de el domingo, en el escenario principal con la Banda Monumental Oaxaqueña, compuesta por alrededor de 300 integrantes que pertenecen a 11 orquestas de diversas regiones de Oaxaca, la cual hizo bailar a público nacional y extranjero de todas las edades con ritmos de sones y jarabes de aquella entidad del sur de México.
A las 17:00 horas, las y los asistentes se congregaron en el mismo escenario para disfrutar danzas tradicionales del grupo Citlacalli; una hora más tarde, la agrupación Carnaval triqui Candelaria despidió la celebración con los colores y alegría de sus trajes típicos y música tradicional.
A lo largo del día, en el Círculo de Saberes se enseñó a las personas interesadas a elaborar artesanías con el taller “Collares del pueblo Mexcatl (Nahua)”; se leyeron poemas en la presentación literaria “Oralibrura. Cooperación editorial: Voy a crecer más que el dolor”, de Héctor Martínez Rojas; y se compartieron reflexiones en el conversatorio “Derecho de los pueblos y barrios originarios de la Ciudad de México”.
También se pudo disfrutar de conciertos de música con Osoxe Muluk y Zuvuya, DJ que experimenta con sonidos tradicionales, etno-electrónica, world music y sesiones de improvisación; la banda de rock del pueblo comca´ac Hamac Caziim, además del espectáculo multidisciplinario “México, el ombligo de la luna” y de danza tradicional con Benhe Sshinh.
Durante más de dos semanas, el Zócalo capitalino se llenó de aromas y sabores tradicionales mexicanos con platillos como mole, cemitas, tlayudas, cecina o tamales. Los colores, materiales y formas también adornaron el Centro Histórico con artesanías desde textiles, utensilios de cocina, joyería y esculturas.
Este año, los invitados de honor a la fiesta fueron Colombia; el municipio de Tingambato, Michoacán; y ocho barrios de Iztapalapa (San Lucas, San Pablo, San Pedro, San José, Asunción, Santa Bárbara, San Ignacio y San Miguel), que ofrecieron al público muestras de su sabiduría, arte, gastronomía y cultura.
Los visitantes también pudieron conocer más de la medicina tradicional indígena a través de los quiroprácticos, curanderos, masajistas y yerberos que fueron parte de la amplia variedad de la oferta cultural.
Imagen: Gobierno CDMX