facebook
Montesquieu y la 4T

Montesquieu y la 4T

Columnas martes 10 de febrero de 2026 -

Un día como hoy, de 1755, murió Charles Louis de Secondat, mejor conocido como barón de Montesquieu. Sin él, sin su obsesiva disección del poder, las repúblicas modernas serían diferentes. Su idea de que “todo hombre que tiene poder se inclina a abusar de él” fue el cimiento de un modelo que buscaba evitar justamente eso. México vive una etapa donde la legitimidad electoral y la centralidad presidencial reconfiguran esos equilibrios, por lo que la fecha sirve para revisar nuestra división de poderes.

México adoptó la división de poderes incluso antes de consolidarse como nación. La Constitución de Apatzingán (1814), aunque nunca entró plenamente en vigor, ya hablaba de un Supremo Gobierno dividido en tres facultades. El texto fue influido por El espíritu de las leyes, de Montesquieu, que los insurgentes conocían a través de ediciones españolas confiscadas durante el virreinato. La Constitución de 1824 retomó ese modelo, pero el México independiente vivió más pronunciamientos militares que sesiones legislativas estables. La división de poderes existía en el papel, mientras el país se reacomodaba violentamente.

Cuando llegó Benito Juárez a escena, el país ya había probado casi todos los equilibrios posibles. Juárez hizo algo extraordinario: sostuvo la República, no para tener más poder, sino para que el poder no volviera a concentrarse en un monarca. Durante la guerra, el Congreso se dividió, la Corte quedó paralizada y el Ejecutivo tuvo que operar errante. Juárez se aferró a la estructura republicana. Pocos recuerdan que, al triunfo sobre Maximiliano, una de sus primeras acciones fue restablecer la plena operación del Poder Judicial y normalizar la vida parlamentaria.

El siglo XX rompió ese equilibrio. La Constitución de 1917 mantenía la división formal, pero el presidencialismo posrevolucionario la subordinó casi por completo. Durante décadas, el Congreso funcionó como caja de resonancia del Ejecutivo, y la Corte, tenía escaso margen. Todo comenzaría a cambiar con la reforma electoral y judicial de 1994, que iniciaría el camino por la autonomía de la Suprema Corte, justo cuando el sistema político se abría a la pluralidad.

Hoy, con la 4T, la pregunta es inevitable: ¿sigue existiendo la división de poderes en México? La respuesta, con rigor analítico, es que existe institucionalmente, pero opera en un contexto donde la concentración de legitimidad presidencial inclina todos los pesos. El Legislativo tiene una mayoría calificada disciplinada, que acompaña las prioridades del Ejecutivo. La reforma judicial redujo los contrapesos internos de la Corte y está en una etapa de adaptación donde su autonomía formal convive con un clima político que le exige alineamiento. Es un ciclo claro de presidencialismo fortalecido, donde la política real se decide fundamentalmente en torno a la figura de la presidenta Claudia Sheinbaum y el proyecto de la 4T.

ENTRE GITANOS

SENASICA: UN SISTEMA A LA MEDIDA.

En SENASICA pasan administraciones y los mismos proveedores sobreviven como si la institución hubiera sido diseñada para ellos o por ellos. En los pasillos se comenta que las bases de las licitaciones llegan prácticamente listas para copiar y pegar, como si el verdadero concurso ocurriera antes de que se publique la convocatoria.

En el centro del foco se encuentra hoy Oliver Chavarría Íñiguez, director general de Administración e Informática de SENASICA, cuyo nombre empieza a aparecer en más conversaciones de las que quisiera. Y la pregunta es inevitable: ¿cómo se explica que, año tras año, la misma empresa de mantenimiento de inmuebles resulte favorecida, sin variaciones ni competencia real?

La incredulidad de otros proveedores creció aún más cuando trascendió que a Chavarría Íñiguez le sustrajeron de su domicilio una suma que pocos ciudadanos guardarían en efectivo: dos millones de pesos. Mientras la institución se mantiene bajo la conducción —desde el sexenio pasado— de Francisco Javier Calderón Elizalde, los mismos nombres siguen apareciendo en los mismos contratos. Y si el modelo no cambia, quizá no es un accidente: es un método. ¿Estará enterado el titular? O peor aún, ¿será parte del diseño?

*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com

No te pierdas la noticias más relevantes en twitter

Envíe un mensaje al numero 55 1140 9052 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
LÍNEA 13 . Columnas
2026-06-11 - 01:00
EL MUNDIAL DEL CAOS Columnas
2026-06-11 - 01:00
DINERO, DINERO Y MÁS DINERO Columnas
2026-06-11 - 01:00
La última milla al Mundial y los dineros Columnas
2026-06-11 - 01:00
Día Mundial del Medio Ambiente Columnas
2026-06-11 - 01:00
ENTRE EL MUNDIAL Y LAS ALIANZAS Columnas
2026-06-11 - 01:00
El sexto partido Columnas
2026-06-11 - 01:00
Crossover Columnas
2026-06-11 - 01:00
El PT busca el consenso en Michoacán. Columnas
2026-06-11 - 01:00
LÍNEA 13 . Columnas
2026-06-10 - 01:00
TIRADITOS Columnas
2026-06-10 - 01:00
Bienvenidos a los Estados Unidos Mexicanos Columnas
2026-06-10 - 01:00
La educación como rehén Columnas
2026-06-10 - 01:00
¡Pedro y Teodora…Hasta Encontrarlos! Columnas
2026-06-10 - 01:00
re
+ -