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Financiamiento público y partidos políticos

Financiamiento público y partidos políticos

Columnas lunes 10 de febrero de 2020 - 01:49

Una de las características del modelo de financiamiento a los Partidos Políticos en México ha sido su composición mayoritariamente integrada por financiamiento público.
La regla del setenta por ciento de ingresos por financiamiento público, y 30 por ciento de ingresos por financiamiento privado, ha predominado históricamente en el diseño de estas instituciones, definidas por el artículo 41 constitucional como entidades de interés público.
Los partidos políticos en México reciben actualmente financiamiento público para tres fines distintos: El relacionado con sus actividades ordinarias permanentes, el financiamiento para campañas electorales, y el destinado a actividades específicas como educación, capacitación, investigación socioeconómica y política, y tareas editoriales.
El financiamiento ordinario se determina anualmente, multiplicando el número total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral, por el 65% del valor de la UMA (Unidad de Medida y Actualización.) De ese total, el 30% se distribuye por igual entre todos los partidos políticos, y el restante 70% se distribuye de acuerdo con el porcentaje de votos que hayan obtenido en la última elección de diputados federales.
En cuanto al financiamiento para la obtención del voto en campañas electorales, éste corresponde en año de elección presidencial al 50% del financiamiento ordinario, y en año de elecciones intermedias, al 35%.
El financiamiento para actividades específicas corresponde al 3% del total del financiamiento público que recibe cada partido anualmente para actividades ordinarias. Igualmente se reparte el 30% en forma igualitaria y el 70% de conformidad con el porcentaje de votación de la última elección para Diputados Federales.
Cuando se plantea reducir el monto del financiamiento público que reciben los partidos políticos, habría qué preguntarse: ¿Cuál de los tres tipos de financiamiento se reduciría? ¿Cuál sería la razón o justificación? ¿Ello implicaría aumentar el monto del financiamiento privado? O en su caso ¿Cómo afectaría esta medida la supervivencia de los partidos políticos nacionales, en el contexto actual, y qué posible impacto tendría esta medida como un elemento para debitar el sistema de partidos?
Estas interrogantes deben ser resueltas antes de tomar una decisión al respecto. Disminuir el financiamiento público abriendo la puerta al financiamiento privado, puede generar el riesgo de infiltrar a estas entidades, dinero (e intereses) que no tienen que ver con el interés público.
Reducir el financiamiento público sin incrementar el monto del financiamiento privado del que puedan disponer, redundaría en “asfixiar” a algunos partidos minoritarios.
Flor de Loto: Disminuir gradualmente el porcentaje de financiamiento público para actividades ordinarias, permitir mayor participación del financiamiento privado en campañas políticas, fortalecer el sistema de fiscalización de los gastos de los partidos, y centralizar el gasto de partidos en el acceso a medios de comunicación, conforme al actual modelo de comunicación política, son herramientas que podrían ayudar a conducir la actual transición del sistema de partidos en México.



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/CR

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