Hay lugares que parecen suspendidos en el tiempo. En Hidalgo, al noreste de la Ciudad de México, aún es posible caminar entre pasillos de piedra que alguna vez vieron pasar a los grandes personajes de la historia novohispana, explorar túneles donde se transportaba plata y oro, y perderse entre construcciones majestuosas rodeadas de naturaleza. Así son las antiguas haciendas de Hidalgo: escenarios vivos donde convergen historia, leyendas y aventura.
Comenzamos en Huasca de Ocampo, uno de los pueblos mágicos más entrañables del estado. Rodeado de bosque y aire fresco, aquí se encuentra la Ex Hacienda de San Miguel Regla, construida en el siglo XVIII y antigua propiedad del conde Don Pedro Romero de Terreros, uno de los hombres más ricos de su tiempo. Esta hacienda fue clave en el procesamiento de los metales extraídos de las minas de Real del Monte. Hoy, lejos del ajetreo minero, es un refugio para el descanso, con lago para remar, tirolesa, cancha de voleibol, golfito, área infantil y rincones que invitan a imaginar la vida colonial en su apogeo.
A unos pasos, literalmente custodiada por los majestuosos Prismas Basálticos, se alza la Hacienda Santa María Regla, también propiedad del Conde de Regla. Construida entre 1760 y 1780, es una joya de arquitectura colonial enclavada en una cañada que ha fascinado a exploradores y artistas desde hace siglos. El científico alemán Alexander von Humboldt quedó tan impresionado que pintó la cascada cercana en 1803. Su obra se exhibe hoy en el Museo Británico de Londres.
Santa María Regla tiene un aire enigmático. Su capilla barroca, el antiguo acueducto, y sobre todo los laberintos y túneles secretos que servían para transportar metales preciosos, sumergen al visitante en una atmósfera que mezcla lo histórico con lo legendario. Se dice que en la mazmorra se encerraban a enfermos de viruela y sarampión... ¿te atreverías a recorrerla?
Si te animas a explorar más allá, a hora y media hacia el sureste está Apan, casi en la frontera con Tlaxcala. Aquí se levanta la Hacienda Chimalpa, una propiedad impresionante de más de 200 años, con nueve hectáreas de historia resguardadas por sus bardas y edificios originales. Fue en este sitio donde el célebre arquitecto Antonio Rivas Mercado —autor del Ángel de la Independencia— construyó una iglesia en 1897, consagrada años después, y donde el paisajista José María Velasco inmortalizó sus paisajes en óleo.
La visita a Chimalpa es una experiencia escénica: habitaciones temáticas como la estación del ferrocarril, el lavadero, la barbería; recorrido por el casco histórico, iglesia, ruedo, trojes, tinacal y hasta un museo escenográfico con recreaciones de la tienda de raya, habitaciones imperiales y una antigua cervecería. El plan se completa con degustación de pulque, vuelo de papalotes y una fogata con show de leyendas. Eso sí, esta hacienda solo abre sus puertas a grupos de mínimo 20 personas, ideal para viajes en familia, con amigos o excursiones escolares.
Y si todavía te quedan días libres, puedes ir al municipio de Zempoala, donde, según se dice, alguna vez existieron más de 200 haciendas. Aquí puedes visitar:
Hacienda Los Olivos, donde aprenderás sobre los tinacales, espacios donde se fermenta el aguamiel extraído del maguey.
Hacienda Tochatlaco, que combina elegancia con paisajes ideales para descansar o celebrar eventos especiales.
Hacienda Zontecomate, restaurada con dedicación durante tres años, famosa por sus torres de vigilancia desde donde, en tiempos de conflicto, se sacaban las armas para defender la propiedad.
Las haciendas de Hidalgo no son solo patrimonio arquitectónico; son testimonio de una época que marcó la historia del país. Hoy, entre paredes de adobe y pasillos empedrados, nos ofrecen la posibilidad de desconectarnos del presente, respirar historia y reconectar con las raíces de un México que aún vibra en sus rincones más antiguos.
Cada vez más parejas eligen estas haciendas históricas como escenario para celebrar su boda. El aire romántico de los jardines, las capillas y los cascos restaurados ofrece un ambiente único y fotogénico para ceremonias inolvidables. Haciendas como Santa María Regla o Chimalpa, por ejemplo, cuentan con infraestructura ideal para eventos, y se han vuelto tendencia entre quienes buscan un enlace lleno de historia, elegancia y tradición mexicana.
¿Planeas visitarlas? Desde la CDMX puedes llegar en auto por la carretera federal a Pachuca, o tomar un autobús rumbo a Real del Monte o Apan, dependiendo del destino. No olvides llevar calzado cómodo, ropa abrigadora para el clima templado y la mejor disposición para dejarte sorprender.
¿Te animas a seguir las huellas del Conde de Regla?