Banco Azteca de Grupo Salinas cuya cabeza es Ricardo Salinas Pliego, recientemente fue distinguido por la revista financiera The Banker, perteneciente al Financial Times Group, como líder en rentabilidad y liquidez en México con lo que Banco Azteca se mantiene entre los cinco bancos con mejor desempeño en el país y en la novena posición nacional dentro del listado global.
El ranking de The Banker, que mide la fortaleza real que tiene cada banco, es considerado a nivel mundial uno de los más rigurosos.
Como es bien sabido, Banco Azteca, que cuenta con alrededor de 33 millones de clientes, ha captado un mercado en zonas populares; también se caracteriza por ofrecer servicios financieros a segmentos de la población que tradicionalmente han tenido menos acceso a la banca formal.
Ahora bien, si se toma en cuenta la anterior información, se puede concluir que Grupo Salinas representa para el oficialismo una clara amenaza, esto si se toma en cuenta la política de gobierno en los últimos casi siete años, cuyo objetivo es dirigir su mercado electoral vía los programas sociales a aquel sector de la población que difícilmente podría acceder a las grandes instituciones financieras en México y Banco Azteca les ha facilitado dicho acceso.
Esto se da cuando el oficialismo inició una guerra de descalificaciones en contra de Grupo Salinas cuyo presidente ha denunciado un acoso sistemático y presión política con el objetivo de someter a voces críticas.
La posición de Ricardo Salinas es contundente porque ahora que el partido Morena se adueñó del Poder Judicial y terminó con los últimos órganos autónomos como la Cofece y el Ifetel, implementó en contra de Grupo Salinas una sistemático acoso y presión.
En el comunicado en el que Grupo Salinas denuncia esta situación, señala a la procuradora fiscal Grisel Galeano, que fue colocada en esa posición por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y aún ahora sigue conservando la misma “línea”.
Denunció también Grupo Salinas que en su caso de supuestos adeudos a partir de cobros ilegales y dobles por parte del SAT, existe una evidente consigna porque ni se ha respetado el debido proceso ni la presunción de inocencia y menos aún, la imparcialidad debida.
El contexto que rodea este litigio que se ha prolongado, conlleva una serie de situaciones, no precisamente las más favorables para el oficialismo: la belicosa política del presidente Donald Trump contra México; la intervención por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores de CI Banco, Intercam y Vector Casa de Bolsa, así como los presuntos arreglos a los que ha llegado Ovidio Guzmán con el gobierno de Estados Unidos; la deportación “express” de Julio César Chávez Jr más lo que falta que se acumule.
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