Desde 1954, el Senado de la República otorga la medalla “Belisario Domínguez”. Ese año, fueron dos los galardonados: la maestra Rosaura Zapata y el maestro Erasmo Castellanos Quinto. De ahí, una serie de personalidades, intelectuales y profesionales forman parte de esta distinguida lista, como por ejemplo: Gerardo Murillo, el doctor Atl; Heriberto Jara, María Hernández Zarco; Andrés Henestrosa; la primera gobernadora, Griselda Alvarez; el escritor Carlos Fuentes; Carlos Castillo Peraza; el empresario Gilberto Borja Navarrete y el exsecretario de Salud, Jesús Kumante, esto, por citar solo a algunos.
El año pasado, la senadora Ifigenia Martínez fue reconocida con dicha presea y de manera post mortem, se le entregó al doctor Manuel Velasco-Suárez. En el 2020, el año de la pandemia, la medalla “Belisario Domínguez”, se otorgó a las personas integrantes del Sistema Nacional de Salud, “por su incansable lucha contra el Covid-19 en México”. Sin embargo y por razones obvias, apenas hace unos días se llevó a cabo en la Cámara Alta una desangelada ceremonia en la que el reconocimiento se entregó de manera solemne pero inédita, ya que ningún integrante de este sector acudió a recoger la medalla en cuestión porque no hubo acuerdo entre los senadores, por lo que éste, fue donado al Museo de Comitán, Chiapas “Dr. Belisario Domínguez Palencia”, donde será resguardada y quien finalmente llegó y recibió, fue el alcalde de dicho municipio, Mario Antonio Guillén.
Tampoco se presentó ningún representante del Poder Ejecutivo; solo estuvieron el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Santiago Creel y el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar.
Generalmente, las diferentes bancadas representadas en el Senado de la República, suelen tener diferencias sobre a quién conceder la presea en homenaje al médico de Comitán, pero lo ocurrido hace unos días, es inédito también porque tiene un fondo político importante de destacar.
Lo que se tenía contemplado, era que el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López Gatell, fuera propuesto para recibir uno de los más altos reconocimientos que entrega el Poder Legislativo, pero el cuestionable manejo que hizo de la pandemia de Covid-19, en automático, lo hizo un candidato totalmente inviable para recibir la “Belisario Domínguez”.
Así, el entorno que rodea a esta importante presea se volvió político pues la dinámica del funcionario en cuestión para tratar la pandemia bien puede resumirse en una sola palabra: minimizarla.
Ahora, en México estamos en un impasse de una enfermedad que con todas sus variantes, llegó para quedarse, pero que en cualquier momento, puede regresar un nuevo brote.
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