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Columnas
Poco parece haberles durado el gusto a los republicanos y al mismo Donald Trump después de que Joe Biden anunciara su retiro de la carrera presidencial y, el anuncio a que la candidatura demócrata sería para Kamala Harris con la fórmula presidencial conformada con el gobernador de Minnesota, Tim Walz.
Las encuestas y proyecciones sobre quien marchaba al frente antes del cambio de candidato parecía fortalecer a Trump, pero la situación cambió y ahora Kamala está al frente.
El avance mostrado por Trump a pesar de las acusaciones judiciales en su contra estaba en ruta, incluso al anunciar quién lo acompañaría en esta aventura como su vicepresidente (JD Vance) percibió un pequeño incremento.
Y como reza la frase “nada es para siempre y menos en política”, los momios de los apostadores favorecen ahora a Kamala Harris, a su pareja política, Walz y a los demócratas, claro faltan dos meses y medio para la votación, pero ahora el viento cambió de dirección al igual que las preferencias.
Las diferencias van desde un punto hasta tres, pero faltan casi 90 días.
Donald Trump ha tenido que modificar su estrategia política de campaña, la agresividad discursiva que lo acompaña fue reforzada por su candidato a VP Vance, al que se le vislumbra como su sucesor en esta política extremista y confrontativa.
Los republicanos tampoco tenían previsto una recuperación casi inmediata de sus rivales políticos ya que con Joe Biden mostraban una disminución pequeña pero constante en lo que a preferencias se refiere.
El gran reto para Kamala y Tim es no sólo mantener esta diferencia porcentual en su favor, sino incrementarla, sobre todo a sabiendas de que los demócratas no están en su mejor momento después de las divisiones generadas por la negativa de Biden de dar un paso de costado.
Harris tiene que seguir conquistando espacios en la narrativa pública y sin duda, su estrategia de “conocer a los violentadores como Trump” parece haberse agotado, pero dice tener más y novedosos argumentos políticos que ofrecer y bueno, sobre Walz, su empatía con los jóvenes, la clase media baja y las minorías, podría convertirse en el resorte impulsor que los catapulte a la Casa Blanca.
Los demócratas ya entendieron que no contarán con un apoyo significativo de la actual presidencia, la cual parece les redituará más su silencio que sus acciones desvinculadas de una campaña más activa con un impulso y logros que muestran ya dividendos.
No quiero decir que Kamala Harris y Tim Walz ganaron ya, ni que Donald Trump y JD Vance, fueron derrotados, para nada, pero si las fuerzas políticas y sobre todas las preferencias electorales, han tomado rumbos diferentes, veremos qué pasa esta semana en la Convención Nacional Demócrata de Chicago.
@arnc7