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LAS CICATRICES DE GÉNERO EN MÉXICO: UNA LECTURA FEMINISTA A LA PREVENCIÓN DE QUEMADURAS

LAS CICATRICES DE GÉNERO EN MÉXICO: UNA LECTURA FEMINISTA A LA PREVENCIÓN DE QUEMADURAS

Columnas miércoles 01 de octubre de 2025 -

LAS CICATRICES DE GÉNERO EN MÉXICO: UNA LECTURA FEMINISTA A LA PREVENCIÓN DE QUEMADURAS

La cifra es desgarradora: más de 64,000 niñas y niños en México sufren quemaduras cada año. Esta estadística, que la Fundación Uriel (cuenta con el Estatus Consultivo de la ONU y premios de altruismo) combate diariamente, no es solo un indicador de salud pública, sino un espejo de las profundas desigualdades sociales y de género que persisten en nuestro país.

Al integrar la labor incansable de la Fundación con una necesaria lectura feminista, la prevención de quemaduras deja de ser un asunto de "mala suerte" y se convierte en una lucha por la justicia social.

Por lo que, la pregunta que hay que hacernos es: Sin embargo, para maximizar ¿dónde ocurren estos accidentes y quién está a cargo cuando suceden?

Es aquí donde entra la perspectiva de género. Tradicionalmente, la vigilancia del hogar, la cocina y el cuidado infantil recae desproporcionadamente en mujeres y niñas. Estos accidentes, que en muchas ocasiones son clasificados simplemente como "negligencia", son en realidad la manifestación de una sobrecarga sistémica. Las cuidadoras primarias a menudo operan en contextos de precariedad, pobreza energética (usando fogones peligrosos) o con una multiplicidad de tareas que hacen imposible la supervisión constante que exige un ambiente seguro.

El accidente por quemadura en el hogar es, por lo tanto, una cicatriz de género. No podemos seguir culpando individualmente a las madres o cuidadoras sin abordar las condiciones estructurales que propician el riesgo. La falta de corresponsabilidad en el cuidado y la ausencia de redes de apoyo seguras son el caldo de cultivo para la tragedia.

Al valioso trabajo que Fundación Uriel realiza, llevando la prevención a comunidades y capacitando a cuerpos de emergencia para una respuesta oportuna, es la línea de defensa inmediata, se le suma el excelente documento que se titula “Quemaduras en México, una lectura feminista”, que coordinaron Berenice Gómez Tapia, G. Naomi León Zeferino y Yakin Millán Carreño, con el que además de educar e informar, está tocando los entornos donde el riesgo es mayor y una visión de género que nadie antes había tocado.

En este documento, dejan claro que para que esta labor sea verdaderamente transformadora, es crucial que el mensaje de prevención parta de una lectura feminista como lo sugieren al resaltar que en la última década las quemaduras han visibilizado más en el ámbito público los casos de violencia de género en contra de las mujeres.

Con la información que nos presentan, es evidente que la meta, no es solo enseñar a manejar líquidos calientes, sino visibilizar que la seguridad en el hogar es una responsabilidad compartida, y visibilizar el patrón de incidencia diferenciado por género que se da, ya que en el registro de atenciónde la Fundación Uriel ,muestra que de 148 pacientes tratados por quemaduras, 54.7% corresponde a mujeres (81 casos) y 45.3% a hombres (67 casos). Siendo la población más afectada niñas de 0 a 5 años y mujeres de 20 a 45 años.

Por lo que, una estrategia integral de prevención debe:

1. Desculpabilizar a las cuidadoras y enfocar la atención en la mejora de las condiciones de vivienda y la calidad de vida.
2. Promover activamente la Corresponsabilidad en todas sus campañas, involucrando a padres y a la comunidad en el cuidado y la identificación de riesgos.
3. Reforzar la incidencia institucional para que la prevención de quemaduras se incorpore en programas sociales más amplios que combatan la pobreza y la desigualdad de género, que son las verdaderas flamas encendidas.

La labor de Fundación Uriel nos recuerda que cada quemadura es prevenible y que cada niño, niña merece una vida sin secuelas. Ahora, la sociedad y las políticas públicas tienen el deber de asegurar que la prevención no solo cure las heridas, sino que ataque las raíces de la desigualdad que las provocan. ¿Estaremos dispuestos a asumir esta corresponsabilidad colectiva para apagar las llamas que la inequidad enciende en miles de hogares mexicanos?

Dra. Rosalía Zeferino Salgado
Asesora en Comunicación Estratégica
e Imagen Pública

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