La paridad de género en la política mundial sigue siendo un tema pendiente, en México, por ejemplo, a partir de la legislatura actual se avanzó en esta propuesta impulsada por la magistrada, Mónica Soto, desde el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ubicando a México como una de las 4 naciones que cuentan con un Congreso Paritario. Sin duda, hay mucho por hacer, pero la ruta está ya señalada.
Las cuotas de género, incluso las cuotas de participación de mujeres son una forma de acción positiva cuyo objetivo busca garantizar la efectiva integración de mujeres en cargos electivos de decisión de los partidos políticos y del Estado. Es una medida de carácter compulsivo que obliga a incorporar mujeres en listas de candidaturas puesto que supone una vigencia sujeta a la superación de los obstáculos que impiden una adecuada representación de mujeres en los espacios de poder y representación política, según definieron, Line Barreiro y Clyde Soto en su libro "Cuota de género".
Después de esto me surgen un par de preguntas ¿por qué tendríamos las mujeres que tener paridad de género en la política? Y la segunda ¿las mujeres necesitamos a otras mujeres para que nos representen?
Después de revisar diversos materiales al respecto, me quedo con lo dicho por las investigadoras, Ann Phillips e Iris M.Young, que se expresan…"La creciente presencia de mujeres traería consigo cambios sustanciales en las instituciones, las prioridades y en la cultura política" y es claro que la paridad de género en la política representa por sí misma, un cambio profundo donde se piensa que lo que se dice se puede separar de quién lo dice.
A favor de las cuotas se puede argumentar que:
• Evitan la discriminación y fomentan la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.
• Es un derecho político de las mujeres, la representación formal tendiente a la equidad.
• Es una necesidad que la experiencia de las mujeres también esté en la vida pública.
• Visibilizan la discriminación de género y mantienen el tema en la agenda política del país.
• Es parte de la ampliación y profundización, así como la calidad de la democracia misma.
Sin embargo, hay también voces que se levantan en contra:
• Cuestionable la idoneidad de los sujetos discriminados, ya que puede haber otros grupos en situación similar, políticamente subrepresentados, y puede tener lugar incluso una discriminación hacia los mismos.
• Es contra del principio de la igualdad de oportunidades, siendo discriminatorio, e incluso, antidemocrático.
• Se minusvaloran los méritos, capacidades y preparación de las personas.
• Se soslaya la libre competencia entre contendientes y de elección por parte de los partidos y de la ciudadanía.
• Puede tratarse de una mera medida de imagen o de "lo políticamente correcto".
@ncar7