En el ámbito internacional el 23 de mayo de 1969 es una fecha de relevancia fundamental, ya que se adoptó la «Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados».
Como antecedente de esta norma multilateral que se encuentra vigente en nuestro país, podemos mencionar que fue firmada por México el 23 de mayo de ese año, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 14 de febrero de 1975 y, finalmente, entró en vigor tanto en el ámbito internacional como nacional, el 27 de enero de 1980.
Esta convención es una pieza clave para conocer las reglas que la comunidad internacional, reunida en la Comisión de Derecho Internacional de la Organización de las Naciones Unidas, estableció para que los Estados pudieran celebrar tratados internacionales.
En ésta se establecen, entre otros aspectos, un apartado de definiciones, así como, las reglas para celebrar los tratados internacionales y cómo entran en vigor, por lo que, analiza la capacidad de los Estados para celebrar tratados, cómo pueden manifestar su consentimiento, entre otros aspectos. Asimismo, establece cómo pueden formular, reservas; así como, los efectos jurídicos que éstos tienen y cómo se pueden retirar. Además, establece cómo entran estos instrumentos internacionales en vigor y cómo se pueden aplicar de forma provisional.
Cobran relevancia fundamental las reglas que esta convención establece para observar, aplicar e interpretar los tratados, en las que, el pilar y fundamento de su obligatoriedad parte del principio «Pacta sunt servanda», por el que , acorde con este instrumento, «Todo tratado en vigor obliga a las partes y debe ser cumplido por ellas de buena fe.».
Las reglas de interpretación de los tratados también se regulan en este instrumento; así como, los mecanismos para su enmienda y modificación. Sumado a las reglas para declarar la nulidad, terminación y suspensión de los mismos.
Ante la diversidad de tratados internacionales que en el ámbito universal México piensa celebrar o ha celebrado, vale la pena tener presente esta norma internacional ya que, sin lugar a dudas, es una pieza clave.