La captura/secuestro de El Mayo Zambada marcó el fin de una época al inhabilitar al último líder de la vieja escuela del narcotráfico en el país. Es un antes y un después no meramente simbólico, sino que tiene implicaciones reales y profundas dentro de la estructura del Cártel de Sinaloa como se conoció en las últimas décadas y, por tanto, en el mundo de las organizaciones criminales y en los mercados criminales de México.
Este vacío de poder tiene como consecuencia el movimiento de piezas y la disputa por el liderazgo al interior del grupo de Sinaloa, así como una serie de reacomodos territoriales, logísticos y de presencia de las agrupaciones. Desde mediados de octubre, circuló en medios la versión de la presunta construcción de una alianza entre el CJNG y Los Chapitos.
Conforme a la versión del periodista Luis Chaparro a la reunión entre grupos que se habría realizado en los primeros días del mes, asistieron por parte del Cártel de Sinaloa: Jesús Alfredo Guzmán Salazar, Óscar Noé Medina y Aureliano Guzmán Loera, (a) El Guano. Mientras que por parte del CJNG: Javier Guerrero Covarrubias, hermano de Adrián Alonso Guerrero Covarrubias uno de los principales líderes del grupo de Jalisco.
Se trata de una relación simbiótica donde ambos grupos se beneficiarían. Los Chapitos tendrían refuerzos de primer nivel para enfrentar a La Mayiza, ganar el control interno de la organización y poder continuar con sus operaciones. En tanto, el CJNG controlaría rutas que actualmente están en disputa como Zacatecas, tendría acceso a la región noroeste de México (históricamente controlada por el grupo de Sinaloa) y podría tener acceso a nuevos pasos fronterizos. El objetivo final sería común: eliminar a la facción de El Mayo.
De ser correctas estas versiones quedaría de manifiesto la relatividad del concepto de amigo-enemigo, pues como señalaría el alemán Carl Schmitt, no hay amigos ni enemigos permanentes, sino que éstos se definen de acuerdo con un contexto específico.
Es cierto que existe un largo historial de enfrentamientos entre las organizaciones por la disputa de las rutas y los mercados, siendo el clímax el secuestro de Los Chapitos, en Puerto Vallarta, en agosto 2016, cuando siete personas armadas pertenecientes al CJNG levantaron a Iván Archivaldo, Jesús Alfredo y César (hijos de El Chapo Guzmán). Después de cuatro o cinco días fueron liberados, supuestamente gracias a la intervención y a las negociaciones sostenidas por El Mayo directamente con El Mencho.
Hay versiones que señalan que precisamente este historial de enfrentamientos dificultaría cualquier tipo de acercamiento y coalición. En todo caso, dado que no tienen intereses comunes duraderos y debido a la relación ríspida, es posible asumir que incluso en el caso de consolidar la relación de cooperación ésta podría terminar una vez consumado su objetivo central.
Y en todo esto ¿Cuál sería el incentivo del CJNG para participar en una disputa interna del Cártel de Sinaloa? Como se mencionó representaría debilitar al grupo de El Mayo quitando a un competidor clave, pero además representaría ganar aunque sea un mínimo nivel de influencia dentro de la facción que quedaría al mando del Cártel de Sinaloa y eventualmente, en el mediano plazo, convertirse en la organización hegemónica del país. Es una apuesta con más beneficios que riesgos.
* Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional. Twitter: @jgt_00